“Lo que ha pasado en el sur en los últimos 20 años es una tragedia silenciosa, por lo que requiere un gran empujón”, indicó Raymundo Campos Vázquez, investigador de El Colegio de México (Colmex).

En el marco del Foro de Discusión sobre Desarrollo Regional Incluyente, manifestó que entre 1993 y el 2015, el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de las entidades más pobres, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, no creció al mismo nivel que el promedio nacional (1.12% anual).

“El caso de Chiapas es una tragedia, desde 1993 al 2015 está igual, no ha pasado nada; Oaxaca y Guerrero han progresado pero no al mismo ritmo de crecimiento que en México. Tlaxcala y Morelos son otros de los estados con bajo desempeño (...) en el otro extremo, las entidades que han tenido un comportamiento mayor al promedio del país son Zacatecas, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua”, expuso.

Campos Vázquez explicó que ya con el cambio de año base (del 2008 al 2013) de las Cuentas Nacionales  del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), considerando del 2003 al 2015, los resultados del PIB per cápita, a tasa anual, son los siguientes : nacional, 0.93%; Guerrero 0.90%; Oaxaca, 0.95%, y una caída de 0.5% para Chiapas.

A lo anterior añadió que 36% de los pobres extremos en el país están en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, y se llega a 62% si se incluyen al Estado de México y a Veracruz.

“Cuando hacemos un análisis de crecimiento económico con indicadores de pobreza, encontramos que básicamente que en las entidades federativas no existe una relación entre crecimiento positivo y reducción de pobreza”, dijo el especialista del Colmex.

Añadió que en 14 estados afectados por choques negativos (descenso del PIB) incrementa la pobreza, como Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, principalmente.

“A nivel nacional, pesan más los choques negativos que los positivos, es decir, uno positivo reduce muy poco la pobreza, pero uno negativo aumenta tres veces el valor del choque positivo”, señaló.

Además, expresó, la creación de empleos formales no afecta la pobreza, mientras la destrucción de plazas sí incrementa este fenómeno.

“¿Qué hacer? De acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, se requiere un enfoque complementario, con infraestructura y un plan de desarrollo regional local, capital humano, innovación, investigación, desarrollo e integración regional “, indicó Raymundo Campos.

Por su parte, Joana Chapa, investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo león, exteriorizó  que en el contexto actual, el principal reto del sur-sureste es mejorar en infraestructura y capital humano. “Una alternativa de desarrollo es el turismo”.

Uno de los problemas a corto plazo de la zona norte de México, comentó, es la alta dependencia de Estados Unidos, y más con la incertidumbre del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. “Por ejemplo, en Chihuahua, 60% del empleo asalariado, directa o indirecto, está relacionado con las exportaciones (...) es necesario buscar otras alternativas de comercio, diversificar mercados”.

Comportamiento económico

En la primera mitad del año, la región de país que obtuvo el mayor aumento en su economía fue centro-occidente, con una variación anual de 3.9%; le siguieron norte (3.5%) y centro (3.0%), mientras la zona sur-sureste registró una caída de 2.0%, la primera desde la crisis económica y financiera del 2009, según datos del Inegi.

El impulso del centro-occidente provino de los aumentos de 6.6% en comercio, de 4.8% en actividades del campo, de 2.5% en el conjunto de industrias manufactureras y de 0.6% en construcción; sólo en minería exhibió una disminución (0.2 por ciento).

Todos los integrantes de esta región mostraron cifras positivas, destacando San Luis Potosí (4.8%), Guanajuato (5.6%), Querétaro (5.8%) y Aguascalientes (6.9%); los últimos cuatro estados se ubicaron en el top siete a nivel nacional.

Ante este panorama, Rafael Garduño Rivera, especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas, sede Región Centro, señaló que en el Bajío “aprendieron de sus ventajas comparativas, mejoraron procesos productivos, aprovecharon recursos naturales e hicieron acuerdos sectoriales para crear un polo de desarrollo”.