En el Tecnológico de Monterrey, campus Puebla, crearon un chaleco que monitorea signos vitales y activa un sistema de emergencia a través de mensajes de teléfono celular cuando detecta anomalías cardiovasculares en quien lo trae puesto.

La idea de la institución tiene como propósito ayudar en el cuidado de personas de la tercera edad que viven solas y cuyos familiares requieren estar al pendiente de alguna complicación con el corazón.

El catedrático de Tecnologías de la Información y Electrónica de esa institución, Francisco Reséndiz Rodríguez, quien desarrolló el proyecto junto con un grupo de 16 estudiantes, menciona que la idea surgió de una visita que realizaron a la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Aalto, en Helsinki, Finlandia, donde desarrollan ese prototipo.

Comenta que el chaleco poblano podrá ser una alternativa para casas de retiro y adultos mayores que viven solos, ya que en caso de una complicación cardiaca enviará de momento mensajes de alerta para que se preste el auxilio.

EL FUNCIONAMIENTO

El chaleco, a través de un diseño funcional, tiene un mecanismo que se compone de tres partes: circuitos eléctricos, que miden el pulso cardiaco, sensor de posición corporal y transmisor de alertas. Esto, para que pueda cumplir los propósitos de monitorear y evaluar la normalidad de los signos vitales; detectar la posición del usuario y mandar un mensaje de alerta cuando se detecta una situación de peligro para la salud , explica.

Agrega que la medición del pulso cardiaco se hará a través de dos sistemas: circuitos electrónicos conectados a sensores colocados en el área del pecho, programados con parámetros especializados para cada persona según el comportamiento de su organismo, y oxímetros que funcionan al detectar la frecuencia cardiaca en la muñeca o dedo índice con luz infrarroja. El doble chequeo de signos vitales hace que la alerta sea fidedigna.

Destaca que el beneficio de hacerlo en Puebla está directamente ligado al precio de adquisición.

Aquí, el costo promedio del chaleco es de aproximadamente 10,000 pesos, mientras que si lo importáramos sería hasta 400% más caro , estima.

miguel.hernandez@eleconomista.mx