Los principales estados petroleros del país, golpeados por los bajos niveles del precio del crudo y la disminución de la producción de hidrocarburos, comienzan a registrar las primeras señales de recuperación en el mercado laboral.

A mayo del 2018, 26 entidades federativas presentaron disminuciones anuales en su tasa de desocupación, grupo del cual Campeche y Tabasco, dependientes de la minería petrolera, obtuvieron los retrocesos más pronunciados.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el indicador en Campeche pasó de 3.93% de la Población Económicamente Activa (PEA) en el quinto mes del 2017 a 2.67% en igual periodo de este año, mientras que en Tabasco de 7.18 a 6.25 por ciento.

En los primeros cinco meses del 2018, el territorio campechano generó 1,788 plazas formales, frente a una pérdida de 2,159 en el mismo lapso del año pasado; la economía tabasqueña sólo amortiguó el detrimento de asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social: de -4,366 a -1,571 plazas; es decir, su menor desocupación provino de la informalidad.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), comentó que estas dos entidades tienen un común denominador que es la depresión económica que viven por la caída del sector energético, factor que está asociado a la generación de puestos laborales y que éste, al tener cierta reactivación, permite que la tasa de desempleo sea menor.

“De manera general, lo que ocurrió fue producto de un proceso de modernización en donde algunas instituciones como el Servicio de Administración Tributaria permiten una incorporación de manera más pertinente de trabajadores y de una forma más fácil a través de un mecanismo digital”, expuso Kristobal Meléndez Aguilar analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Dijo que se ha mostrado una actividad económica favorable mediante la manufactura, que fue uno de los motores importantes que impulsó la economía estatal.

“La Inversión Extrajera Directa que llega al país tiene el objetivo de exportar productos y por esa razón tiene ciertas condiciones, una de ellas es que los trabajadores estén registrados como empleados formales, lo que permite ver estos índices de desempleo”, agregó el especialista.

Los otros

Después de Campeche y Tabasco, las entidades que mostraron las bajas más importantes en la tasa desempleo en el periodo de análisis fueron Coahuila (de 4.57 a 3.74% de la PEA), Oaxaca (de 1.96 a 1.18%) y Veracruz (de 3.77 a 3.08 por ciento).

De la Cruz Gallegos manifestó que en Veracruz, después de varios años con problemas económicos, de corrupción e inseguridad, la economía se detuvo; sin embargo, estos factores se están moderando y “de este modo empiezan a revertirse un poco los problemas, particularmente en el sector energético”.

Detalló que en Coahuila la actividad secundaria vinculada a las industrias siderúrgica, automotriz y agroindustrial ayudó a que se recuperen las cifras en creación de empleo.

En Oaxaca, ahondó, la actividad económica en los últimos años fue muy volátil, aunque los proyectos de Zonas Económicas Especiales en Salina Cruz, de infraestructura y sociales “explican por qué se comienzan a tener mejores resultados en materia laboral”.

Las seis entidades del país que exhibieron crecimientos anuales en su tasa de desocupación fueron Chihuahua (de 3.00% de la PEA a mayo del 2017 a 3.48% a igual periodo del 2018), Morelos (de 1.65 a 2.11%), Nayarit (de 3.21 a 3.67%), Ciudad de México (de 4.52 a 4.96%), Durango (de 3.88 a 4.22%) y Chiapas (de 2.35 a 2.49 por ciento).

El analista del CIEP señaló que si bien Chihuahua cuenta con un modelo exportador y se supondría que la tasa de desocupación tendría que bajar, el territorio recibió competencia de otros “cuando observaron la rentabilidad de la manufactura de exportación, dejando que estados tradicionales en la materia obtuvieran participación de mercado y, con ello, empleos”.

En el caso de la capital, Meléndez Aguilar puntualizó que cuenta con una mano de obra y personal más capacitado y por estas razones muchas veces es susceptible a trabajos que requieren una mayor estabilidad, “de este modo presenta crecimiento en su tasa de desempleo debido a que no es una actividad preponderante en la que se necesite este tipo de trabajos”.

Nayarit y Durango, indicó, han quedado rezagados debido a que en el modelo de exportación, distribución y las redes de proveedores no pueden tener un buen aprovechamiento, dada la ubicación geográfica de las entidades y por consecuencia, “deja un bajo nivel económico y menos empleos”.

El director del IDIC enfatizó que en Chiapas hay que considerar dos factores: “uno es que normalmente tiene una tasa de desocupación muy baja, porque el nivel de bajos salarios obliga a que las personas tengan que tener alguna ocupación y otra, que en ciertas regiones del estado tienen inestabilidad social provocando que se estén perdiendo plazas o puestos de trabajo”.

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