S&P Global Ratings subió la calificación crediticia de emisor de largo plazo en escala nacional a “mxAA” de “mxAA-” del municipio de Mérida, Yucatán. La perspectiva es Estable.

El alza de la nota refleja el desempeño presupuestal más sólido observado en años recientes, resultado del aumento de sus ingresos propios y del control en sus gastos operativos, en conjunto con una posición de liquidez más robusta, señala un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

Otras fortalezas de la calificación incluyen un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita más alto que la mayoría de sus pares nacionales, así como resultados fiscales adecuados, aunque volátiles, y ausencia de endeudamiento.

Por otro lado, el marco institucional volátil y desbalanceado es una debilidad para la calificación, al igual que para el resto de los municipios mexicanos.

El dinamismo económico de Mérida se refleja en un PIB per cápita de 13,904 dólares en el 2017, mucho más alto que el promedio nacional de 9,323 dólares y que el de la mayoría de sus pares nacionales.

El dinamismo del turismo y del sector inmobiliario se deriva, entre otras causas, de las favorables condiciones socioeconómicas, en particular el muy bajo nivel de inseguridad, lo que ha fomentado la llegada de nuevas inversiones y un rápido crecimiento urbano. Factores que impulsan la recaudación de impuestos, aunque la expansión urbana también representa un desafío.

“Mérida no tiene deuda y esperamos que mantenga un desempeño fiscal adecuado y una posición de liquidez manejable”, expuso la agencia.

S&P Global Ratings estima que la volatilidad percibida en los balances presupuestales en años recientes podría continuar en los próximos dos a tres años como resultado de la dependencia del municipio de las transferencias federales, al igual que el resto de los gobiernos subnacionales en México.

En particular, existe una mayor incertidumbre en cuanto a las decisiones que podría tomar el gobierno federal electo en cuanto a las transferencias provenientes del Ramo 23.

Continuidad

Mérida ha logrado incrementar sus ingresos propios en los últimos tres años y se prevé que lo continúe haciendo en el 2019-2020, hasta alcanzar 42% de ingresos operativos en promedio. También se vaticina que el gasto de inversión se situará en 11% de gastos totales en promedio en los próximos dos años; es decir, alrededor de 450 millones de pesos anuales en promedio.

“La perspectiva Estable refleja nuestra expectativa de que, durante los próximos 12 a 18 meses, Mérida podría conservar superávits operativos superiores a 5% de los ingresos operativos, con un déficit esperado después de gasto de capital de menos de 5% de sus ingresos totales. Eso, asumiendo que la nueva administración mantenga políticas fiscales prudentes y enfocadas en fortalecer sus ingresos propios y controlar sus gastos operativos. Asimismo, esperamos que la ciudad financie su déficit con reservas de efectivo, sin afectar su robusta posición de liquidez ni recurrir a endeudamiento adicional”, añade la agencia.

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