La Unión Nacional de Avicultores (UNA) negó haber manipulado el precio del pollo entre el 2008 y el 2009, como lo indicó la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece).

Mediante un comunicado, la UNA argumenta que han actuado conforme al marco de la Ley de Organizaciones Ganaderas y la Ley de Desarrollo Rural Sustentable; y negaron haber propiciado o promovido las presuntas prácticas monopólicas absolutas en la venta de pollo en piezas en mercados y pollerías en el Distrito Federal y Zona Metropolitana, como lo señaló la Cofece.

En tanto, la Cofece expuso que los efectos de precios del pollo en el periodo 2008-2009 causó un daño a los consumidores de al menos 107 millones de pesos. Detalló que el caso analizado consistió en la celebración de acuerdos e intercambio de información entre Bachoco, Pilgrim’s, San Antonio, Tyson y Pollo de Querétaro, con la intermediación y ayuda de la UNA para establecer en diversos periodos un precio uniforme.

Ricardo Aguilar Castillo, subsecretario de Alimentación y Competitividad de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, expresó que cualquier práctica que tenga como objetivo tener competencia desleal y que resulte en una afectación al bolsillo de la gente tiene que ser sancionado, la libre competencia está permitida, (...pero no ) es que en ello se perjudique al consumidor final .

La Cofece expuso que durante 44 días transcurridos entre el 2008 y el 2009 los consumidores de pollo de la capital del país pagaron un sobreprecio de 32.4%, que se generó a partir de un pacto entre competidores para imponer un piso mínimo en el precio de este producto.

seguridad alimentaria

Al encabezar la entrega del primer premio Cargill-CIMMYT a la Seguridad Alimentaria y la Sustentabilidad, Ricardo Aguilar dijo que el estatus sanitario en los productos será uno de los ejes para atender la seguridad alimentaria; y que se apoyarán en el impulso a la productividad, nuevos modelos de asociatividad entre los productores y el uso eficiente de los recursos naturales.

maria.rodriguez@eleconomista.mx