El presidente Donald Trump anunció hoy que abrirá un área de conservación de 5,000 millas cuadradas (casi 13,000 kilómetros cuadrados) a la pesca comercial en el Océano Atlántico, frente a la costa de Nueva Inglaterra y del tamaño del estado mexicano de Querétaro.

La medida permite que se retome la pesca comercial en el considerado como monumento nacional marino Northeast Canyons and Seamounts, un santuario creado en 2016 durante la presidencia de Barack Obama.

Trump también cancela una planeada eliminación de las pesquerías de cangrejo rojo y langosta en el área.

Donald Trump firmó una proclamación sobre la apertura del área durante una visita a Maine en su último paso para atraer a la clase trabajadora y obreros en un año electoral al anunciar reversiones regulatorias que, según él, pueden restaurar los empleos y la actividad económica.

"Estamos reduciendo regulaciones desde carreteras y caminos a la pesca", dijo Trump en un evento de mesa redonda en Bangor.

Trump, que ganó en el segundo distrito rural del Congreso de Maine en las elecciones de 2016, también anunció que crearía un grupo de trabajo para identificar los mercados internacionales de productos del mar estadounidenses.

Grupos ambientalistas advirtieron que permitir la pesca comercial en estas áreas socava las protecciones establecidas por las designaciones de los monumentos, poniendo a la fauna marina, incluidas las ballenas y tortugas marinas -en peligro de extinción-, tiburones y corales frágiles en riesgo de enredarse en las redes.

La industria comercial de productos del mar y los consejos regionales de gestión de la pesca han presionado al gobierno para que restablezca la pesca comercial en aguas federales, cerradas bajo protecciones de monumentos, citando la carga regulatoria que obliga a los pescadores a viajar más lejos con mayores gastos operativos y riesgos de seguridad.