Aplicar un arancel global de 25% a la importación de automóviles y autopartes costaría a Estados Unidos 714,000 empleos y provocaría que se vendieran 2 millones de vehículos menos cada año (el año pasado se comercializaron 17.2 millones), de acuerdo con un estudio del Centro para la Investigación Automotriz (CAR Group, por su sigla en inglés), con sede en ese país

Además, incrementaría en 4,400 dólares en promedio el precio de los automóviles en el país (que en la actualidad es de alrededor de 35,000 dólares). En el caso de automóviles ensamblados en Estados Unidos, el aumento sería de 2,270 dólares, mientras que para vehículos y camiones importados sería de 6,875 dólares.

“Los nuevos aranceles o cuotas también reducirían la competencia y las opciones para el consumidor; incrementarían el costo de los vehículos usados, y elevarían el costo de llevar los automóviles al taller para que les hagan servicio o sean reparados”, dijo Peter Welch, presidente de la Asociación Nacional de Distribuidores de Automóviles, que encargó el estudio.

Entrevistado por la agencia AP, Welch dijo que los aranceles incrementarán el pago promedio por un automóvil nuevo de 533 a 611 dólares mensuales (a lo largo de 69 meses en promedio).

El año pasado Estados Unidos importó 192,000 millones de dólares en vehículos y 143,000 millones en refacciones para autos. Prácticamente 98% de los automóviles y camiones a los que se les aplicarían aranceles es importado de países aliados de Estados Unidos: la Unión Europea, Canadá, Japón, México y Corea del Sur.

Por ese motivo, es absurdo que las importaciones de los países aliados pongan en riesgo la seguridad nacional, afirmó David O’Sullivan, embajador de la Unión Europea en Washington.

El Departamento de Comercio de EU inició el 23 de mayo pasado una investigación para determinar si las importaciones de automóviles, camionetas, autopartes y camiones livianos representan una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.

México no es un problema

En una carta enviada al secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, Guillermo Malpica, representante de la Oficina del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en Washington DC, de la Secretaría de Economía, destacó que, desde 1990, ha aumentado la producción de automóviles, el valor por unidad de los vehículos y la contribución general de la industria al PIB en Estados Unidos. Negó también que México sea un problema de seguridad para la industria estadounidense.

“Hacer que los fabricantes de automóviles estadounidenses sean menos competitivos socava la base de fabricación de Estados Unidos, perjudica a los consumidores y es inconsistente con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”, argumentó Malpica.

La investigación se lleva a cabo al tiempo que transcurre un proceso de renegociación del TLCAN, el cual México, Estados Unidos y Canadá operan desde 1994.

Malpica manifestó a Ross que aplicar los aranceles de la Sección 232 a los automóviles en un esfuerzo por obtener influencia en otras negociaciones comerciales, como las negociaciones en curso del TLCAN, sería un error.

Entre otros de los que se opusieron a la amenaza de Trump de imponer un arancel de 20 o 25% sobre las importaciones de autos y autopartes, está la Alianza de Fabricantes de Automóviles, que representa a Ford, GM y Fiat-Chrysler, así como marcas extranjeras como Mercedes-Benz, Honda, Toyota, Hyundai, Volkswagen, Nissan y Subaru.

“En pocas palabras, los aranceles automotrices son un impuesto masivo a los consumidores. Los análisis de la industria muestran que un arancel de 25% elevaría el precio de un automóvil importado casi 6,000 dólares y el precio de un auto fabricado en Estados Unidos, 2,000 dólares”, dijo Jennifer Thomas, vicepresidenta del Alianza.

“Esto equivaldría a un impuesto de 83,000 millones de dólares para los consumidores de Estados Unidos, que desencadenaría un efecto dominó en la industria y la economía. Cuando los precios de los vehículos aumentan, la demanda baja. Una menor demanda significa menos producción”, adujo.

Participa en audiencias

Arancel rompería cadenas de valor: embajada mexicana

Un alza de aranceles a las importaciones estadounidenses de automóviles y autopartes afectaría las cadenas de suministro que operan bajo el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), destacó el embajador de México, Gerónimo Gutiérrez, durante una audiencia pública en el Departamento de Comercio de Estados Unidos.

“Someter a los vehículos y autopartes de México a los aranceles de la sección 232 desbarataría las cadenas de suministro que permiten que los fabricantes de autos de Estados Unidos sean competitivos; dañaría a los fabricantes de autos y a los consumidores”, dijo Gutiérrez en la audiencia. Estados Unidos inició el 23 de mayo una investigación para determinar si las importaciones de automóviles, camionetas, autopartes y camiones livianos representan una amenaza a la seguridad nacional de ese país, lo que podría derivar en la imposición de aranceles, como ocurrió en un caso similar sobre productos de acero y aluminio.

Gutiérrez argumentó que sujetar las importaciones de autos y autopartes mexicanas a aranceles pondría en peligro la seguridad económica de la propia industria en Estados Unidos. Desde la perspectiva del gobierno de México, las cadenas de suministro en América del Norte fortalecen la base manufacturera de Estados Unidos y contribuyen a la competitividad de los productores estadounidenses con respecto a los asiáticos y europeos.

Por tanto, concluyó, la imposición arbitraria de aranceles bajo el pretexto de seguridad nacional impactaría negativamente en las cadenas de suministro, socavaría la base manufacturera y disminuiría la competitividad de los productores estadounidenses. (Con información de Roberto Morales)

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