Los primeros 20 meses de mandato de Andrés Manuel López Obrador acumularon la caída de 6% en la actividad industrial, lo que contrasta con el crecimiento de 6.1% que presentó la industria nacional durante el gobierno de Carlos Salinas, de modo que una mejora se ve lejana, afirmó el Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

Luego del reporte publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre la actividad industrial a julio, con caída de 11.6%, que sumó 22 meses consecutivos de tasas negativas, José Luis de la Cruz, director del IDIC, informó que el resultado de esto es la afectación estructural en la capacidad industrial de México, por lo que sólo se revertirá con nuevas inversiones alineadas a sectores estratégicos que no sólo se vean en el corto plazo.

“Únicamente una política industrial puede generar los mecanismos para alinear las estrategias públicas y privadas”, advirtió.

Al realizar el comparativo de los últimos siete gobiernos, desde Miguel de la Madrid en la década de los 80 del siglo pasado, resalta el mandato de López Obrador, en los primeros 20 meses de su sexenio, por tener la tasa negativa más pronunciada y con afectaciones para la planta productiva nacional.

Así durante los primeros 20 meses de gobierno de Miguel de la Madrid, la actividad industrial presentó caída de 5.3%; Carlos Salinas logró revertirlo y aumentó a 6.1%; Ernesto Zedillo tuvo pérdida de 2.3% para la industria, que se mantuvo con Vicente Fox de 2%, y recuperándose con Felipe Calderón con 0.5%, ritmo que se mantuvo con Enrique Peña al aumentar el sector fabril 0.8 por ciento.

La capacidad potencial y el ciclo industrial continúan con una tendencia negativa, aún se encuentra lejana la posibilidad de una recuperación sólida. Probablemente los primeros datos positivos llegarán hasta el 2021, comentó De la Cruz.

En su análisis sobre la actividad industrial, el directivo del IDIC aseveró que el único mecanismo que puede asegurar una reactivación de la industria mexicana es la implementación de un programa integral de desarrollo industrial, los cambios que ocurren a nivel mundial y los que ya se pueden vislumbrar no se podrán enfrentar con medidas aisladas o que sólo atiendan la urgencia de flujos que las empresas mexicanas tienen en la coyuntura.

De acuerdo con José Luis de la Cruz, es urgente que México considere el cambio estructural global que la recesión industrial está implicando. Existen cinco oleadas de nuevas modificaciones que se han gestado a nivel mundial, cambios sobre los que México no tiene control, como lo es la magnitud de la crisis, implica una reconstrucción de los planes de producción global en industrial como la automotriz, la aeronáutica, maquinaria y equipo, equipo eléctrico, electrónico y de cómputo.

Además del proteccionismo de Estados Unidos y la ventaja que China ha tomado en su disputa geopolítica y geoeconómica con nuestro principal socio comercial del norte.