"Cuiden de nosotros cuando estén dentro", lanza un empleado de Amazon a dos sindicalistas con chalecos fluorescentes ubicados a la entrada del depósito de Bessemer, en Alabama, escenario de un intento de sindicalización que el gigante del comercio electrónico combate con uñas y dientes.

El sol aún no ha salido, pero Steve y Syrena levantan sus carteles en dirección de los trabajadores del turno de noche que abandonan el local y de quienes toman su relevo en este sábado brumoso.

"¡Gracias por su valentía!", pueden leer con sus faros en las pancartas firmadas por el RWDSU, el sindicato de distribución que representará a los 5,800 empleados del almacén si los trabajadores aceptan sumarse a él.

Esta sería la primera vez que un sindicato se instituye en una filial de Amazon en Estados Unidos.

El gigante del comercio en línea emplea a 800,000 personas en el país, principalmente en sitios de clasificación y envasado como este.

Los promotores del sindicato se han turnado durante cinco meses en esta intersección entre una carretera nacional y edificios industriales.

Pancartas pidiendo el voto fueron desplegadas a la entrada del enorme almacén blanco y gris, junto a una flecha luminosa en forma de sonrisa, el logo del gremio.

Steve, el pilar del movimiento, estuvo casi todos los días presente en el lugar entre las 3 de la madrugada y las 15, primero para recoger firmas en reclamo de una votación sobre la constitución de un sindicato, luego para llamar a votar por la afirmativa y finalmente para agradecer a los trabajadores por su movilización.

"Es demasiado modesto para decirlo, ¡pero algunos días recogió hasta 50 firmas él solo!", dice Syrena.

¡Circulen!

Más de 3,000 empleados han firmado un acuerdo de principio, pero la victoria está lejos de ser segura.

Sin oponerse oficialmente a la formación de sindicatos, Amazon está haciendo campaña —con reuniones semanales, envíos de SMS y carteles hasta en los baños— para disuadir a sus empleados de incorporarse al gremio.

El sindicato sospecha que la firma pidió a las autoridades locales que acortaran la duración del semáforo en rojo en la intersección para evitar que sus miembros charlaran con los conductores durante demasiado tiempo.

"Entre el 20 de octubre y el 25 de diciembre estuvimos allí las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Nos familiarizamos mucho con el flujo del tráfico. Y un día la luz roja prácticamente desapareció. Se puso verde casi todo el tiempo", dijo Joshua Brewer, presidente local de RWDSU.

Según el medio prosindicatos More Perfect Union, el condado confirmó haber cambiado la duración del semáforo en rojo a petición de Amazon, oficialmente para que el tráfico sea más fluido.

Lafonda Townsend, una obrera afroestadounidense, votó sí a la sindicalización para poder negociar mejores condiciones laborales, especialmente en materia de seguridad, protección contra el Covid-19 y ritmos de trabajo.

Según contó a la AFP, durante las reuniones "obligatorias, tres veces por semana" con directivos de la empresa, se les decía a los trabajadores que "no necesitan representantes", que podrían "contactar directamente" a los jerarcas y que no valía la pena "pagar afiliaciones gremiales que aumentarán a 500 dólares al año".

"Algo nunca visto"

"Recibimos muchos mensajes de texto de Amazon para que votemos no", dijo Frances Wallace, una empleada de 20 años que se manifestó en un parque el sábado junto a una docena de personas.

"JC, de 43 años, fue contratado en abril. Le encanta trabajar en Amazon. Su seguro médico le permite ahorrar 800 dólares al mes y lo ha ayudado a pagar el aparato dental de sus dos hijos", decía uno de los SMS.

La desconfianza reina en Bessemer tras meses de campaña a favor y en contra del sindicato, falsos rumores y tensiones. La atención mediática está centrada en este movimiento que puede llegar a ser histórico.

Los intentos anteriores de organizar un sindicato en Amazon en Estados Unidos fracasaron.

Los empresarios "les decían a los trabajadores que con un sindicato deberían hacer huelga, y que luego ya no podrían pagar sus facturas", se queja Joshua Brewer. "Algunos empleados tienen miedo a perder sus trabajos, aunque esto no sea cierto".

"Contratar consultoras especializadas en la lucha contra la sindicalización es bastante típico, pero nunca habíamos visto este nivel de sofisticación y de miedo", agregó.

Consultada por la AFP al inicio de la votación, en febrero, Amazon recordó la creación de empleos (5,000), el nivel de ingresos (15 dólares por hora, más del doble del salario mínimo en Alabama) y los beneficios sociales de sus trabajadores.

"Más del 90% de nuestros empleados en Bessemer dicen que recomendarían Amazon como un lugar para trabajar a sus amigos", aseguró entonces la portavoz corporativa Heather Knox.