Arlington, EU. Las negociaciones para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se están perfilando para cerrarse, en su caso, a principios del 2018, afirmó Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

“Nadie dijo que las siete rondas son las únicas que se van a tener; lo que estamos diciendo es que los intereses están alineados para que a más tardar estemos listos al inicio del año”, dijo en funcionario.

Hasta el 5 de septiembre pasado, los negociadores de México, Estados Unidos y Canadá mantuvieron su meta de concluir la renegociación del TLCAN a finales del 2017. Pero este objetivo dejó de mencionarse a medida que el gobierno de Donald Trump presentó una serie de propuestas restrictivas del comercio.

El gobierno de Estados Unidos ha pedido reglas de origen automotrices por país, cambios en las investigaciones por dumping de productos agrícolas, eliminar mecanismos de solución de controversias, una cláusula para renovar el TLCAN cada cinco años y acotar las compras gubernamentales.

“En una negociación atípica, donde la velocidad de la misma es muchísimo más rápida de lo que tradicionalmente es una negociación, rápido se llega al hueso y adicionalmente da poco tiempo para crear fuegos de artificio. Entonces, estamos ante una coyuntura donde para tener una definición rápida, tenemos que llegar claramente a definir qué es lo que nos interesa para buscar las soluciones creativas necesarias de lograr un acuerdo”, agregó Guajardo.

Sobre los retrasos que podría ocasionar la estrategia negociadora de Estados Unidos, el secretario de Economía replicó: “Si en algún momento determinado algunos de los jugadores creen que la mesa no está avanzando al ritmo que tiene que avanzar, cada quien toma sus decisiones. México no se va a levantar de la mesa”.

Guajardo expuso que México, EU y Canadá están defendiendo por igual sus intereses, sin que exista un alineamiento de dos países para tener más fuerza frente a un tercero.

Los comicios venideros (elecciones federales en México el 1 de julio del 2018, seguidas por las elecciones de Congreso en Estados Unidos en noviembre del 2018) imponen un plazo político ajustado para la renegociación.