El gobierno federal informó que el plan maestro del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL), elaborado por Aeroport de Paris Ingenierie (ADPI), tenía hasta el pasado 30 de junio un avance de 40% y que los proyectos ejecutivos para la reubicación de instalaciones militares dentro de la base militar registraban uno 47.9%, lo anterior, a pesar de que se intentó poner la primera piedra para su construcción el 29 de abril (día en que se dio el banderazo para los trabajos preliminares y estudios específicos).

En ambos casos, se trata de documentos técnicos requeridos para el desarrollo de una infraestructura, porque marcan los parámetros de la ejecución de la obra a seguir en tiempo y forma, además de sus costos.

“Para realizar la primera etapa se tiene un presupuesto de 91,977.8 millones pesos, estimándose iniciar los trabajos a finales de julio del 2019 y concluir los mismos el 21 de junio del 2021”, refiere el Primer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, en el documento no se hace referencia a los amparos del colectivo NoMásDerroches que han impedido que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) inicie el Proceso constructivo.

Información de la propia dependencia destaca la importancia de contar con el plan maestro del nuevo aeropuerto, porque “contempla el desarrollo de las distintas zonas del lado aire y lado tierra, así como todas las funciones a desarrollar en la operación del aeropuerto, incluyendo el aeródromo, la terminal de pasajeros, el hub de carga, zona de operaciones terrestres, áreas comerciales, de mantenimiento de aeronaves, etc.”

En ese plan, también se debe identificar “los componentes necesarios y los requisitos de instalaciones mínimos para la primera fase del nuevo desarrollo del aeropuerto”.

Se incrementa costo de predios

Para desarrollar el AISL, de acuerdo con la información difundida por la Sedena, se deben comprar terrenos colindantes con la base militar, lo que requería de una inversión de 3,030.2 millones de pesos (detalladas en la Manifestación de Impacto Ambiental, MIA).

En un primer informe público de esa operación, en el apartado de proyectos regionales del informe presidencial se detalló que: se han adquirido 569.66 hectáreas de predios aledaños, lo cual corresponde a 41.29% de la superficie de amortiguamiento acústico y de seguridad, con un presupuesto de 4,009 millones de pesos para tal fin (lo que representa un incremento del 32 por ciento).

Con respecto a la reubicación de instalaciones militares que se tuvo que hacer para evitar que el Cerro de Paula afectara la operación de una de las pistas, se mencionó que la inversión estimada para ello es de 6,275 millones de pesos, que es la misma cantidad fijada en abril pasado en la MIA.

Otra de las acciones que se dieron a conocer producto de la coordinación entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Sedena y el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), es el aprovechamiento para el proyecto aeroportuario de Santa Lucía de los equipos, materiales, mobiliario e instalaciones que estaban considerados para la construcción del aeropuerto en Texcoco. Así, se entregó a resguardo de la Sedena todo el equipo para modelado virtual de información, licencias y programas para instrumentación y equipo topográfico que estaba en poder del GACM y que se estaba utilizando en Texcoco, incluso para la pista seis que estaba a cargo de misma Sedena y contaba con un campamento militar que será trasladado a Santa Lucía.

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