STEAM es la tendencia mundial que promueve la enseñanza de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (por sus siglas en inglés) como los cimientos de una educación para el desarrollo sostenible y bienestar social.

Este movimiento en México, liderado por Graciela Rojas, comenzó en el año 2003, pero fue hasta 2017 que se consolidó legalmente.

Desde entonces, hasta ahora, 120 organizaciones se unieron para desarrollar la práctica docente y poner las mentes creativas, no sólo del pensamiento lógico, al servicio de la innovación tecnológica.

Para estos fines la asociación sin fines de lucro en México busca trabajar proyectos que estén ligados a la Agenda 2030 de la ONU, enfocados a la igualdad y la sustentabilidad, por lo que recientemente, el mes pasado, hicieron un exhorto en la Cámara de Diputados.

Marivel Solís Barrera, presidenta de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación, presentó un punto de acuerdo en el que se exhorta a los gobiernos estatales a promover programas de formación profesional con enfoque de género en las áreas conocidas como STEAM.

La legisladora indicó que como parte de los esfuerzos para armonizar el marco legal y normativo que evite la exclusión y violencia contra las mujeres en el ámbito científico, los programas deben acompañarse de “acciones concretas en favor de la igualdad de género, mismas que se han promovido desde la actual legislatura”, comentó en la presentación del exhorto.

“Las niñas y las mujeres de todo el mundo siguen siendo víctimas de la violencia y de prácticas crueles que las despojan de su dignidad y socavan su bienestar'', agregó.

Mujeres en la ciencia

Graciela Rojas, enfatizó en entrevista con El Economista que la incorporación de las mujeres en la ciencia promueve una sociedad más justa, porque cierra la brecha laboral en espacios que hasta ahora se veían como áreas dominadas por hombres.

Por lo que han desarrollado estrategias encaminadas al fomento de la vocación científica, tecnológica, humanística e innovadora articulando acciones y programas en educación media superior y otros niveles que permita a las y los adolescentes y jóvenes de nuestro país conocer el contexto laboral que van a enfrentar, que el talento no tiene género y que es indispensable informarse para tomar una decisión vocacional informada.

“Damos información y educación vocacional actualizada con enfoque de género porque esto puede ser un detonante de que más mujeres participen en estos estudios y que en nuestro país la orientación vocacional no sea obligatoria”, comentó en entrevista la presidenta de Movimiento STEAM en México.

También detalló que para tales fines, han puesto en marcha cuatro ejes dentro de su organización, la primera es la vinculación estratégica, “generamos alianzas y acciones que permitan con actores clave posicionar la Educación STEAM en la agenda pública y social del país”; así como el desarrollo de la cultura STEAM con estrategias de sensibilización, capacitación, certificación y acompañamiento para dar a conocer este a alumnos y docentes.

Así mismo buscan que con su distintivo de educación STEAM puedan vincularse a la educación pública por medio de acreditar programas que sean compatibles con la agenda de igualdad en la educación sin tener preceptos de género reforzados por la sociedad, además de que brindan herramientas y buenas prácticas a los proveedores de EduSTEAM: instituciones educativas, empresas y gobiernos. Por último, tienen premios al talento y la labor excepcional de docentes, pero también de los jóvenes y mujeres que están transformando el desarrollo de la educación en el país.

katia.nolasco@eleconomista.mx