El fabricante de motores británico Rolls-Royce anunció este viernes la venta de su actividad en la marina civil al grupo noruego Kongsberg para concentrarse en los sectores de aeronáutica, defensa y producción de energía.

Los respectivos consejos de administración llegaron a un acuerdo para efectuar la venta por 500 millones de libras (661 millones de dólares).

Sin embargo, Rolls-Royce sólo obtendrá un beneficio neto de entre 350 o 400 millones de libras (entre 395 o 451 millones de euros).

La transacción debería culminarse en el primer trimestre del 2019, una vez los dos grupos hayan obtenido las autorizaciones de los organismos reguladores.

Antes de su venta, el departamento de marina civil se encontraba en una situación complicada. Tras haber sufrido una severa reestructuración en 2015, trabajan actualmente en él 3.600 personas, la mayoría de ellas en países escandinavos.

Este servicio proporciona motores y otros equipamientos para la industria petrolera y para la marina mercante.

El departamento de la marina civil facturó en 2017 817 millones de libras (923 millones de euros) y tuvo un déficit operativo de 70 millones de libras (79 millones de euros).

El fabricante británico, que emplea a 55,000 personas en una cincuantena de países, anunció en enero que quería desprenderse de esta actividad deficitaria, en un momento en el que concentra su actividad en tres grandes sectores: la fabricación de motores para la industria aeoronáutica civil, los sistemas de defensa y los equipamientos de producción de energía.

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