Brasil obtuvo un superávit con México de 10.9 millones de dólares en el comercio de automóviles en el primer trimestre de este año, al sumar exportaciones por 86.8 millones de dólares e importaciones por 75.9 millones de dólares.

Con ello, Brasil revirtió, al menos en estos primeros tres meses, el déficit comercial que ha mantenido en los últimos ocho años en el comercio de autos con México.

De enero a marzo, las exportaciones mexicanas de autos a Brasil, país que atraviesa por una de sus peores crisis económicas y políticas, cayeron 70%, pero ese mismo comercio en sentido contrario aumentó 77.5%, a tasas anuales.

La caída de las exportaciones de autos de México fue la más pronunciada entre los primeros ocho abastecedores externos del mercado brasileño en el primer trimestre del 2016.

Afectado por sus altos costos de producción y su reducida apertura comercial, Brasil posee una competitividad mermada en sus ventas de autos a los mercados externos, con envíos concentrados en Argentina (79%), México (8.5%) y, por primera vez, Arabia Saudita (5.4%), de acuerdo con cifras del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio de Brasil.

Entre tanto, México y Brasil mantienen negociaciones para ampliar su apertura comercial a través del Acuerdo de Complementación Económica Número 53 y han pactado regresar al libre comercio de automóviles el 19 de marzo del 2019, que fue acotado con cuotas desde el 2012, a petición de la administración de la presidente brasileña, Dilma Rousseff.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores de Brasil (Anfavea) estimó a principios de año que el país sudamericano registrará una baja de 7.5% en sus ventas internas de autos y un crecimiento de 0.5% en la producción de los mismos.

Según las proyecciones de la Anfavea, la proporción de las importaciones totales de los vehículos comprados en Brasil deberá caer de 16.1% obtenida en el año pasado, a 15% en el 2016.

Las ventas de vehículos nuevos en Brasil cayeron 26.6% en el 2015, el mayor desplome en 28 años. Los brasileños compraron 2.57 millones de unidades el año pasado, un revés a los niveles de hace ocho años en términos de volumen.

México se enfoca a la exportación de automóviles y Brasil produce para su mercado interno.

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