Cancún, Qroo. El polémico proyecto de instalación de un poliducto que distribuya en Cancún gasolina, combustóleo y turbosina transportada desde Puerto Progreso, Yucatán vuelve a estar en la mira del gobierno estatal por representar una opción de abastecimiento barato de combustible que disminuiría los riesgos de transportación por carretera que hoy enfrenta la ciudad.

El subsecretario de Promoción Económica del gobierno estatal, Francisco Armand, manifestó a El Economista que el proyecto resurge por el acercamiento que han tenido con ejecutivos de Oiltanking, interesados en hacerse cargo de la operación de estas instalaciones.

El gobierno tiene interés en replantear el proyecto, aprovechando la modificación del marco normativo y las normas oficiales que se han suavizado en algunos casos y endurecido en otros. Entonces se trata de actualizar el planteamiento técnico legal , explicó.

El plan consiste en transportar vía marítima desde Progreso, Yucatán hasta las instalaciones que se ubicarían en Puerto Morelos (ubicado a 25 kilómetros del aeropuerto de Cancún) un aproximado de 2 millones de litros diarios de combustibles (combustóleo, turbosina y gasolina), que se bombearían por un poliducto de varios kilómetros de longitud hasta la terminal aérea, la planta de energía que suministra electricidad a la ciudad y distintas estaciones de gasolina en varios puntos de la mancha urbana.

ABARATARÍA COSTOS

El simple hecho de contar con una facilidad de almacenaje de turbosina abarataría los costos del combustible y posibilitaría al aeropuerto de Cancún convertirse en un centro de mantenimiento y reparación de aeronaves como los que hoy existen en Miami y Panamá, explicó Armand Pimentel.

A cualquier aerolínea le es más barato dejar sus pasajeros aquí e ir a cargar combustible a Miami, Dominicana o Costa Rica por los elevados costos del combustible en Cancún , afirmó.

Además de eso, en la actualidad diariamente atraviesan Cancún entre 200 y 300 pipas que transportan turbosina hacia el aeropuerto con el consabido riesgo que esto supone además de sobrecosto que implica el flete", explica el funcionario.

En la actualidad solo el aeropuerto de la Ciudad de México cuenta con unas instalaciones de este tipo que le permiten transportar la turbosina desde Tula, Hidalgo, a través de un turbosinoducto que abarata los costos del combustible hasta en 50%, añade Armand Pimentel.

Otro de los beneficios de una instalación de este tipo tiene que ver con las contingencias ambientales como las vividas en con el huracán Wilma, que bloqueó los accesos carreteros hacia Cancún, y con ello el suministro de combustibles.

No está por demás, agrega el también economista, insistir en que existe 70% más riesgo de accidentes transportando vía carretera la enorme cantidad de combustible que requiere el aeropuerto y la ciudad, afirmó.

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