En los últimos años, las oficinas tipo coworking en México han tenido un crecimiento exponencial, en el 2016 se tenía un inventario de 70,000 m2 y en 2019 se llegó a los 300,000 m2, sin embargo, para este 2020 el panorama pinta diferente, el confinamiento social que provocó la propagación del Covid-19 estará retando dicho auge.

Las nuevas dinámicas sociales y económicas que enfrenta el mundo han propiciado que diversos sectores modifiquen su manera de trabajar y de relacionarse, el distanciamiento social significará que no se pueda dar cabida a todos los empleados en un mismo lugar.

En entrevista para El Economista, Federico Alcocer, executive Vice Chairman de Cushman & Wakefield explicó que en general las empresas de coworking están transformando su manera de operar, en primer lugar, están desarrollando medidas acordes a la nueva normalidad, lo cual implicará invertir en modificaciones de los espacios de trabajo aunado con mayores controles de higiene y con un menor número de usuarios.

“Todas las empresas de coworking están implementando esquemas con mayor distanciamiento social con la regla del metro y medio entre cada persona, no se están usando las estaciones de trabajo continuas, hay un control de que tanta gente entra en los espacios. Hay empresas sobre todo las grandes que tienen software o apps interactivas en donde reservan sus espacios, aunado con el control en la entrada, donde se toma la temperatura, protocolos de circulación con fechas, etcétera”, explica.

El especialista indica que si bien habrá empresas que puedan soportar que durante algunos meses los gastos sean mayores y los ingresos se reduzcan, los pequeños coworking tendrán un panorama más complicado.

Las empresas de coworking están solicitando a los dueños de los edificios ayuda en disminuir un poco los costos de renta, y a su vez también ellos están ofreciendo cobrar menos a sus clientes por esta limitación en el espacio”.

Federico Alcocer explicó que, ante una recesión económica como la que se espera ocurra este año en el país, todos los sectores se verán afectados y el coworking no es la excepción lo que implicará que busquen replantear sus estrategias.

“Los operadores se van a preocupar en estabilizar el inventario que tienen y no tanto por crecerlo, por un lado, y por otro, los grandes operadores son los que están más preparados para este reto que estamos pasando, sin embargo, los operadores más chicos tendrán un panorama más complicado que los lleve a cerrar puertas si no están listos para enfrentar una crisis de esta naturaleza”.

El executive Vice Chairman de C&W reconoció que aunque esta situación es relativamente temporal, es conveniente esperar a que esta crisis pase para poder diseñar un nuevo ecosistema, y ver que es lo que les funciona mejor “hay mucha especulación e ideas pero la mejor recomendación es que esperen un poco a que pase la fase crítica y se pueda ver un panorama más claro hacia el futuro”.

Agregó que también habrá casos de empresas que por la incertidumbre no quieran comprometerse a largo tiempo en la renta de oficinas convencionales, por lo que elegirán la opción de coworking, pues este sector ofrece contratos de corto plazo, y no requieren invertir en inmobiliario.

En lo que pasa está crisis a causa del Covid-19, los operadores de coworking se van a preocupar más en estabilizar el inventario que ya tienen y no tanto en buscar crecerlo”. Federico Alcocer, EXECUTIVE VICE CHAIRMAN DE CUSHMAN & WAKEFIELD

Es conveniente esperar a que esto pase para diseñar un nuevo ecosistema y ver que es lo que les funciona mejor, hay mucha especulación e ideas.

Home Office

Por otra parte, el directivo considera que a pesar de que en estos meses el uso del home office ha cobrado una relevancia significativa, el uso de las oficinas continuará siendo esencial, pues no todas podrán sostener el trabajo a distancia por mucho tiempo y al 100%, aunado con que el intercambio de ideas creativas cara a cara tiene mejores resultados.

“Se van a crear ecosistemas en donde, el patrón le permita al empleado tener una diversidad de soluciones en donde trabajar y este ecosistema va a incluir una combinación entre home office, oficinas convencionales y oficinas en coworking”, prevé.

“Está comprobado que el home office si bien tiene ventajas como el no perder tanto tiempo en el coche o en el transporte público y hay ciertas comodidades de flexibilidad de horarios, también tiene desventajas pues se han detectado temas psicológicos donde la gente se siente sola, les hace falta la interacción social”.

Finalmente agregó que no todas las personas tienen el espacio suficiente y adecuado en casa que les permita desarrollar su trabajo en las condiciones adecuadas, sin interrupciones.

alba.servin@eleconomista.mx