Pemex Refinación no está preparado para hacer frente al crecimiento de la demanda de combustibles en el país, se refleja en que la oferta se ha mantenido estancada por más de un sexenio, debido a la obsolescencia tecnológica en sus plantas, de acuerdo con la paraestatal.

Además le ha impactado el bajo desempeño operativo, baja confiabilidad operativa derivada del rezago en mantenimientos, la saturación y falta de flexibilidad de la infraestructura productiva y logística, añade.

La desalineación entre oferta y demanda, se debe a que la subsidiaria produce 1 millón 500,000 barriles diarios y para abastecer al mercado nacional importa cuatro o hasta cinco litros de cada 10 litros que se comercializan en el país de productos refinados, destacando la importación de gasolinas.

El Plan de Negocios de Pemex explica que la subsidiaria de Refinación ha tenido más paros de lo previsto; es decir, que las plantas se descomponen con mayor frecuencia e incide gravemente en su desempeño operativo, el cual es inferior al promedio de la industria en Estados Unidos.

Desempeño ineficiente

El desempeño operativo de Pemex Refinación es tres veces menos eficiente en comparación con las refinerías de la Costa Norte del Golfo de México, precisa al respecto la Secretaría de Energía.

Actualmente, el mantenimiento es más reactivo que planificado, su ejecución es poco efectiva y no se cuenta con diagnósticos integrales, lo que se refleja en el número de paros no programados.

Sistema de refinación, sin modernizar

Más aún, desde 1996 se planteó la modernización del Sistema Nacional de Refinación (SNR), que incluye a seis refinerías, sin embargo, sólo ha modernizado tecnológicamente a Cadereyta y Madero, mientras que Minati­tlán no da visos de cuándo terminará su proceso de reconfiguración. Aún queda pendiente por actualizar tecnológicamente a Salina Cruz, cuyos planes originales era que ya estuviera lista en el 2010, también falta Tula y Salamanca, detalla Pemex.

La Secretaría de Energía detalla que la composición de la demanda de petrolíferos evolucionó en los últimos 10 años con un mayor incremento hacia el consumo de gasolinas, el cual pasó de 35 a 54% del total, mientras que la del combustóleo pasó de 36 a 21 por ciento.

Hasta el momento, las inversiones en el SNR lograron incrementar ligeramente la capacidad de producción de gasolinas a partir de la conversión de residuales. Sin embargo, este aumento en la capacidad de producción ha sido mucho menor al crecimiento en la demanda, lo que ha generado una marcada desalineación entre el barril demandado y la capacidad de producción, reconoce la paraestatal.

[email protected]