La carta que enviaron asociaciones de alimentos al secretario de Agricultura, Thomas Vilsack, y a la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, sobre las limitantes de exportación a México es un llamado para restablecer el diálogo y la negociación con el gobierno mexicano, por la integración agropecuaria que existe entre ambos países, afirmó Juan Carlos Anaya, director de Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA).

No obstante, dijo Anaya, se percibe una gran preocupación de los productores estadounidenses por la reducción de exportaciones hacia México, y en su análisis expusieron los temas de mayor preocupación, de los cuales, no todos son exclusivos de las iniciativas de la actual administración.

Respecto a lo que señalan de la administración actual están las incongruencias regulatorias que se ven en los documentos publicados en el Diario Oficial, entre ellos, “la regulación que ampara la evalúa de la conformidad en el caso de productos de queso (porque señala una ley que se derogó) a pesar que se derogó casi al mismo tiempo que se redactó la norma; es el tiempo de la aplicación de la NOM-51, más es la de la certificación de productos orgánicos ya que va contra todos los acuerdos que tenemos al interior de la OMC.  Otra es el decreto de glifosato y maíz OGM que no es claro , motivando incertidumbre a los productores por el primero y el segundo si se refiere a producción nacional o también de importación donde México es deficitario”.

En el caso de los productos de carne, explicó Anaya, “lo que les preocupa son los términos poco claros en los que aceptamos las Indicaciones Geográficas de la UE, ya que esto obligará a algunas marcas estadounidenses a señalar que sus productos no son originales sino una copia, en especial en la categoría de embutidos y carnes añejadas; evidentemente este también es un tema que la SE no ha dado seguimiento de acuerdo a las obligaciones con la OMC, quizá ni siquiera se han dado cuenta”.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo que están en su derecho de cuestionar las políticas agrícolas nacionales, pero “pues nosotros estamos aplicando una política para acabar con la corrupción, para impulsar el campo, para lograr la autosuficiencia alimentaria y al mismo tiempo para no dañar la salud de los mexicanos. Hay agroquímicos que dañan la salud de los campesinos, de los productores, de los consumidores y no vamos a permitir que se envenene a nuestro pueblo”.

pilar.martinez@eleconomista.mx