El director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), Alfonso Sarabia, aseguró que el sector privado, nacional e internacional, ha manifestado “mucho interés” en participar en las diversas etapas de la cadena de suministro de turbosina, lo que permitirá una apertura gradual y ordenada, que se traducirá en una reducción de precios en boletos de avión.

“Ya inició el proceso. El beneficio es que todos los pasajeros vamos a terminar disfrutando, porque al final de cuentas van a reducirse, por la competencia, las tarifas de boletos... la competencia es la competencia”, dijo.

Se prevé que a finales del año las aerolíneas tengan la posibilidad de comprar en los aeropuertos de México su combustible con alguna de las empresas que han mostrado interés en esa etapa solicitando los permisos correspondientes, entre ellas: Shell, Gulf, BP, Vitol o WFS.

Lo anterior ocurrirá después de que concluya la vigencia del contrato provisional de comercialización que obtuvo ASA tras la reforma, el 29 de diciembre del presente año, aunque también podrá seguir ofreciendo el servicio a quien lo requiera y está obligado a permanecer donde el sector privado no muestre interés.

Sin embargo, el funcionario descartó mencionar algún porcentaje de reducción y comparar la apertura de México con la de otros países, porque existen diversas variables a considerar.

Durante el foro Reforma Energética y los Combustibles de Aviación, el director ejecutivo de la estadounidense Gulf, Sergio de la Vega, consideró que debido a que en la compra que hagan de la molécula del combustible no se puede agregar valor, la diferenciación hacia sus clientes (aerolíneas) estará en los servicios que ofrezcan.

“En la cadena logística sí habrá cambios y es donde más vamos a competir los jugadores. En los productos financieros que ofrezcamos (financiamiento, coberturas ante la volatilidad de precios) y, sobre todo, en la atención personalizada que vayamos a hacer, porque eso va a generar beneficios a las aerolíneas”, agregó.

TURBOSINA, UN BUEN NEGOCIO

Además de esperar a que concluya el permiso de comercialización, ASA debe tener autorizadas por parte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) las tarifas del servicio de almacenamiento y expendio para poder ofrecerlas a quienes estén interesados en la etapa de comercialización. Se prevé que dicha autorización esté en el siguiente mes.

El año pasado, ASA registró la venta histórica de 4,756 millones de litros, 7.3% más que el año previo, principalmente en los aeropuertos de la Ciudad de México, Cancún y Guadalajara. Las compras que hicieron Aeroméxico, Volaris, Interjet, VivaAerobus, United, American Airlines, Delta y Air France representaron 68% del total.

Luego de participar en el foro, la directora de World Fuel Services, Claudia Tovar, señaló que a través de un esquema de terciarización ya venden turbosina a aerolíneas y que actualmente son el segundo cliente más grande, “vamos a abastecer físicamente a los aeropuertos, para vender a nuestros clientes, los que ya tenemos y los que vengan”.

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