La industria automotriz espera el 2022 como un año “complicado y duro”, no sólo por la escasez de chips, sino porque ante el rompimiento de las cadenas productiva a nivel mundial, se prevé desabasto de otros componentes y materias primas que los pondrá en “aprietos” para la fabricación y comercialización de vehículos.

Así lo declararon Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y Erik Ramírez, presidente y director de la región de América Latina de la Agencia Urban Science, tras reconocer que la situación para lograr la estabilidad en el abasto de insumos en el sector se ha alargado hasta el 2023.

“Esperaríamos que durante el 2022 tengamos crisis de componentes, no sólo son semiconductores, después de la pandemia por el Covid-19 se afectaron muchas cadenas de suministro y se están reevaluando, rearmando y traíamos refacciones del otro lado del mundo (de Asia)", dijo Erik Ramírez, en conferencia de prensa virtual.

Ahora no será tan fácil por las restricciones sanitarias y se están reacomodando las cadenas de suministros. Hoy pueden ser chips, mañana asientos, volantes, materia prima como plásticos, otros que se irán sumando”, aseguró.

Por su parte el presidente de la AMDA comentó que la situación a nivel mundial, en cuestión de semiconductores, es deficitaria en cuanto a su suministro para la industria automotriz.

“En el caso particular de los vehículos que están destinados al mercado mexicano, encontramos que en esta última etapa del 2021, los dos meses de mayor venta que son noviembre y diciembre, hemos mantenido esta insuficiencia en los pisos de venta”, dijo Rosales.

Regularmente se manejaba una falta de inventario de dos semanas, pero ha pasado de 8 hasta 12 semanas, periodo que los clientes deben esperar para acceder a su vehículo nuevo.

Esto llevará a que el mercado automotriz mexicano comercialice a penas 1 millón de vehículos ligeros al cierre del 2021, con la pérdida de 70,000 unidades que tenían proyectado las agencias colocar en México.

“Los reportes de los analistas de la industria nos indican que ya por descontado que el 2022, sobre todo el primer semestre seguiremos presentando una seria restricción de la oferta y que en el 2023 podemos aspirar a encontrar el retorno a la normalidad”, aseguró el presidente de AMDA.

Esto, dijo, lleva a prever que el 2022 habrá afectación e inicialmente, la comercialización estaba proyectada para ser de 1 millón 150,000 unidades, pero los datos recientes apuntan a que se sitúe en 1 millón 60,000 unidades.

El director de Urban Science estimó que la industria automotriz “todavía va a ser un periodo, el 2022, de mucha inestabilidad y de mucha escasez de inventarios, estamos históricamente en los inventarios más bajos que tiene Norteamérica en el registro y eso obliga a las armadoras a ser más inteligentes y quirúrgicos sobre a dónde se destina la capacidad de producción, y el impacto a los segmentos se verán afectados”.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx