La industria del autotransporte se dirige lentamente hacia la recuperación aunque la meta es aún lejana. En entrevista con El Economista, el ingeniero Miguel Elizalde, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT), señaló que el sector aún tiene que resolver asignaturas pendientes y de las que la falta de semiconductores es solo una de ellas.

A manera de introducción, Elizalde explicó parte de la relevancia que tiene nuestro país como participante de esta industria. “México es el cuarto productor de vehículos de carga a nivel mundial, el décimo productor de autobuses, en promedio es el quinto productor de vehículos de carga y pasajeros, primer productor exportador de tractocamiones y el cuarto exportador de vehículos de carga a nivel mundial. Tenemos una relevancia importante en términos de producción y exportación de vehículos pesados.”

Covid-19, primer freno

La emergencia sanitaria fue el primero de los baches que la industria ha tenido que librar a lo largo de su ruta de recuperación. Elizalde señaló que la situación se torna más seria cuando se tiene que mirar hacia el pasado: “hemos tenido una afectación por la pandemia, y más si consideramos que venimos de nuestro récord histórico de cifras que es el 2019. En términos de producción y exportación fue nuestro año récord pues en exportación logramos 168,687 unidades; no olvidemos que el 80% de lo que se produce se exporta. En el 2019 llegamos a 202,069 unidades producidas.”

Y después de que los indicadores llegaron a las nubes, el 2020 metió el freno y detuvo casi por completo las actividades. De acuerdo al presidente ejecutivo de ANPACT, lo más grave se presentó cuando el gobierno federal no los consideró dentro de las actividades esenciales.

“Han habido varias etapas en las que nos ha afectado la pandemia. La primera fue los dos meses que no fuimos considerados como esenciales. Cuando ves las cifras de ventas al menudeo de vehículos pesados, en abril y mayo de 2020, notarás que se fueron al suelo. Se nos consideró esenciales hasta finales de mayo. Básicamente la producción y la exportación las pudimos recuperar en los meses de junio y julio.”

Micropocesadores

Se trata del tema más comentado en la industria automotriz nacional debido a los estragos que sufren la producción, ventas y la exportación. La escasez de micropocesadores ha ralentizado las líneas de producción y paralizado a complejos industriales por completo. La ola negativa, aunque tardó en llegar hasta los productores de camiones y tractocamiones, finalmente los alcanzó.

“El tema de los micropocesadores se vio primero en los vehículos ligeros. Cuando veíamos la afectación, tal vez por el volumen de la fabricación de autos, que son entre 2 y 3 millones, no lo resentíamos tanto en los vehículos pesados pues nuestro volumen es de apenas 200,000 unidades; a nivel mundial se producen entre 5 y 7 millones de vehículos pesados. Es importante aclarar que nosotros no colocamos chips en la planta, sino que si algún dispositivo del motor o alguna computadora, por poner un ejemplo, requiere de un semiconductor y no lo hay, entonces al faltar esta parte no puede terminarse el vehículo por lo que se han demorado los tiempos de entrega.

No hemos llegado a los niveles de detener la planta hasta que lleguen los semiconductores sino que se continúa produciendo el vehículo y en algunos caso sale de la línea, al llegar la pieza faltante por la asuencia del chip en su momento, se coloca y ya después entregamos la unidad al cliente. Esta es la razón por la que se ha demorado la entrega al cliente final. Recordemos que estos vehículos no se producen y se tiene un stock, por lo general están hechos a la medida con los requerimientos específicos para una ruta de un transportista. Esperamos que esta situación seguirá lo que resta del año y principios del próximo, todo parecería indicar que hasta el segundo semestre de 2022 es cuando vamos a ver reducidos los tiempos de entrega. Sin embargo seguimos entregando vehículos, aproximadamente estamos entregando 2,500 vehículos mensualmente cuando deberíamos colocar 3,500”.

Agregó que en términos de cadena de proveeduría, el mejor escenario para algunos analistas se presentará hasta el segundo semestre de 2022, aunque para otros será hasta el 2023.

“Los chips son más rentables en el uso de teléfonos, computadoras, etcétera que los que se emplean en la industria automotriz.”

La recuperación marca el paso

Si bien los semiconductores son un pendiente más, para Elizalde la atención tiene que estar en la velocidad con que la economía crece. “La renovación de la flota en los vehículos pesados se da si la economía crece. Si no lo hace pues el transportista físicamente no tiene cosas qué mover entonces no renueva flota. Estamos estrechamente correlacionados con el crecimiento económico. Si hay movimiento económico, físicamente se venden y se compran productos que se tienen que transportar. El autotransporte es el eslabón más importante de la cadena logística pues mueve el 83% de la carga terrestre, 41% de los trabajadores se mueven en autobús así como el 21% de los estudiantes. Es decir, los vehículos del autotransporte son esenciales en la logística del país.”

Mencionó también que de acuerdo a un estudio elaborado en conjunto con la UNAM y la AMDA, se determinó que la demanda potencial de vehículos pesados en México es de 69,000 unidades anuales con entregas mensuales de alrededor de 5,700 unidades.

“Por lo general las ventas en enero tienden a ser más bajas que las que se presentan en diciembre con altibajos durante el año, así que sí podemos estar en cifras similares a las del año pasado en renovación vehicular de 2,400 unidades pero tendríamos que estar colocando en un año normal 3,500 en promedio.”

Urge renovación

La edad promedio de los vehículos de carga en México es de 19 años de la que se tendría que estar renovando el 30% de los 800,000vehículos que circulan por las carreteras del país. “Ya no deberían estar circulando 250,000 vehículos de más de 21 años de antigüedad. Con una flota tan vieja es urgente una renovación vehicular pero es probable que en este momento no estén las condiciones en la cadena de proveeduría ni las condiciones económicas”, dijo Elizalde.

marcos.martinez@eleconomista.mx