Acortar tiempos de construcción y mantener estándares de calidad y seguridad son algunos de los retos actuales en el desarrollo de infraestructura. Los sectores público y privado han encontrado en el uso de prefabricados de concreto (zapatas, columnas, trabes, prelosas, fachadas o tubos) una creciente solución.

“Se agilizan los procesos. Si a una empresa le otorgan una concesión, por ejemplo, de un hospital, tiene que acabar rápido para recuperar la inversión, lo que no quiere decir que sea más barato que un sistema tradicional de construcción porque el cemento y el acero cuesta lo mismo. Es un hecho que hay una mejor planeación de la obra”, dijo el coordinador de prefabricados del Grupo Constructor ZEA, Salvador Flores.

La empresa es filial del Jaguar Ingenieros Constructores (quien el mes pasado se adjudicó un contrato de 82 millones de pesos para desarrollar un puente vehicular en la Alcaldía de Cuajimalpa en la Ciudad de México) y en sus instalaciones del Estado de México se fabrican 247 trabes de hasta 40 metros de longitud que se utilizarán en el principal acceso al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La firma Mecano tiene a su cargo cerca de 600 trabes.

El acceso llamado Tonanitla tendrá una extensión que ronda los 20 km, de los cuales en 5 km se utilizarán prefabricados, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) optó por licitarlo por tramos.

“Somos proveedores de tres contratos (Jaguar Ingenieros Constructores, GAMI y Grupo Constructor Pirámide). Nuestra ventaja competitiva es que estamos a un costado de donde se desarrolla la obra, por lo que pensamos que una vez que entreguemos los productos, el siguiente mes, se requerirán de nuestros servicios en otras constructoras participantes”, agregó Flores.

Portafolio de obras

Con 16 año de existencia y afiliado a la Asociación Nacional de Industriales del Presfuerzo y la Prefabricación (ANIPPAC), Grupo Constructor ZEA suma en su portafolio algunos segmentos del tren interurbano México-Toluca, la carretera de Cuautla, la reparación del Paso Express o el distribuidor Alfredo del Mazo.

En obras públicas la empresa no suele concursar en las licitaciones, sino que son contratados como proveedores de quienes ganan los contratos.

Con una capacidad para colar entre cuatro y piezas diariamente, de unos 45 metros de longitud, la planta también redujo sus operaciones el año pasado por la pandemia del Covi-19, la cual también frenó sus planes de incursionar por primera vez en el extranjero (iban a participar en un distribuidor vial en Panamá).

“Ahora estamos totalmente centrados en cumplir nuestros compromisos relacionados con el acceso al AIFA y planeando incrementar nuestra infraestructura porque sabemos que el aeropuerto va a detonar más infraestructura comercial en la que queremos participar con otras de nuestras fortalezas, las certificaciones y los laboratorios de calidad”, agregó el gerente de la planta, Marco Pacheco.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx