El pequeño comercio en México prendió el foco amarillo al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pues observan un panorama económico en sus negocios de incertidumbre, rodeado de la caída en las ventas, repunte de inseguridad, políticas públicas fallidas y temor por eventual incremento en impuestos especiales.

De los empresarios pequeños (comercios y tiendas de la esquina), 85% afirma que sus ventas van a la baja y observan que los precios de los productos incrementan, comparado con respecto a los primeros seis meses del 2018; mientras que 60% opina que el panorama de la inseguridad continúa azotando a la comunidad, arrojó la décima encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Productores (ANPEC) 2019.

“Como resultado del estancamiento, 52% de la población trabaja en la informalidad, que arroja una pérdida de 34,000 millones de pesos anualmente, equivalente a 30% del PIB”, aseguró Cuauhtémoc Rivera, dirigente del organismo.

“El nivel de aceptación del gobierno pasó de 80 a 50% en promedio, que indica que el bono demográfico de este mandato se está decantando. La gente no ve al Poder Ejecutivo con un equipo de gobierno profesional que dé resultados”, sostuvo en conferencia de prensa.

El presidente de la ANPEC, organismo que aglutina a 85,000 puntos de venta en el país, señaló que 60% de los empresarios percibe inseguridad, ya que 40% de los encuestados ha sido extorsionado (con un cobro de piso de hasta 500 pesos en promedio) y corrupción por parte de las autoridades con un moche de 200 pesos en promedio, así como miedo, enojo o encono sobre el futuro económico en México.

La encuesta aplicada en tres entidades (Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco) entre 1,142 empresarios y realizada a finales de mayo pasado, arrojó que 80% de los entrevistados observa que el poder de compra va a la baja con respecto al año anterior, y ese mismo porcentaje sostiene que el incremento salarial registrado a principios de año no bastó para activar el consumo.

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