La pandemia aumentó la pobreza laboral y agudizó la desigualdad entre los trabajadores. En el último año, la proporción de personas que aunque trabaja sigue en condiciones precarias pasó de 37.4 a 40.7%, el mayor incremento reportado para un cierre de año desde 2008. En tanto, 80% de las personas vio disminuidos sus ingresos laborales.

De acuerdo con el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) correspondiente al cuarto trimestre de 2020, actualmente 51.9 millones de personas en el país tienen un ingreso laboral menor al del costo de la canasta alimentaria, 4.7 millones de personas más que lo observado a finales de 2019.

El reporte dado a conocer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) muestra que entre 2018 y 2019, cuando el salario mínimo tuvo los primeros aumentos significativos comparados con años anteriores, este problema iba a la baja, pero la covid-19 borró estos avances.

El peor momento de la crisis económica por la pandemia se observó en el tercer trimestre del año pasado, cuando 44.5% de las personas estaba en pobreza laboral, nivel nunca antes visto, no al menos desde 2005 desde que comenzó a reportarse el ITLP.

El informe del Coneval señala que las mujeres y las personas indígenas son quienes ganaron los salarios más bajos. Destaca también que esta crisis disminuyó el porcentaje de población que tiene acceso a los servicios de salud como una prestación de su trabajo, principalmente en quienes laboraban en el sector restaurantero.

Por su parte, el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores de 1,819.55 a 1,773.43 en un año, lo que representa una disminución de 2.5% respecto de finales del 2019.

Pero al cotejar el comportamiento del poder adquisitivo entre el tercer y el cuarto trimestre de 2020, la noticia puede ser incluso alentadora. En ese periodo el poder adquisitivo tuvo un incremento de 5.9 por ciento. “Esta recuperación en el ingreso se da ante la reapertura de diferentes comercios en ciertas regiones del país”, explicó el Coneval.

De esta manera, la combinación de la disminución anual de 2.5% en el ingreso laboral y el aumento de 6.1% en el costo de la canasta alimentaria en las ciudades, y de hasta 7.6% en el campo, dio como resultado que a 51.9 millones de personas estuvieran en condición de pobreza a pesar de tener un trabajo.

Desigualdades entre las disparidades

De acuerdo con el Coneval, el 80% de la población ganó menos por su trabajo en 2020. Pero una minoría, el 20%, que son quienes recibían los salarios más altos, los que se ubican en el quinto quintil, tuvieron un aumento per cápita de 4,662 a 4,726 pesos reales.

Del otro lado, el 20% de las personas en el primer quintil, las que ya de por sí ganaban menos, son las que tuvieron más pérdidas en sus ingresos laborales. Pasaron de obtener 158.72 pesos reales en diciembre de 2019 a tan sólo 94.36 a finales de 2020.

blanca.juarez@eleconomista.mx