Las licitaciones para atraer inversión privada en el desarrollo energético mexicano continuarán si se afinan los mecanismos de negociación entre el gobierno y la industria y si existe certidumbre para los negocios que son de largo plazo, luego de las lecciones aprendidas en los últimos meses, consideraron líderes de empresas energéticas del país. Adrián Katzew, director de la mexicana Zuma Energía, dijo en el Foro Forbes 2019 que con precios que llegaron a 20 dólares por megawatt hora en la última subasta para adquisición de energía de largo plazo —en contraste con el promedio de 86 dólares del mercado mayorista mexicano del 2018—, estos procesos demostraron su competitividad y viabilidad para el país, por lo que posponerlos resulta en una decisión costosa, pero podrán reanudarse si se presta atención a las lecciones aprendidas hasta el momento.

Por lo tanto, un modelo que tendría bastante sentido deberá contar con tres elementos que no se implementaron en los procesos anteriores: las subastas ya no deberán ser nacionales, sino enfocarse en necesidades de consumo regionales y recibir ofertas que permitan satisfacerlas; las subastas podrán acotarse a una sola o pocas tecnologías y no a todas las que existen, con el fin de simplificarlas y definir precios más claros, y se deberán encontrar mecanismos que permitan a los ganadores de los contratos fortalecer las redes de distribución antes de instalar su capacidad de generación.

Cabe recordar que la mexicana Bravos Energía llevará a cabo un concurso entre privados que concluirá a más tardar en enero del 2020 e incluirá alrededor de 10% del volumen que se subastó en el tercer proceso del gobierno.

Para el presidente de la Asociación Mexicana de Energía Solar Fotovoltaica (Asolmex), Héctor Olea, la decisión de política de ampliar de 0.5 a 1 megawatt hora el límite para que se considere generación distribuida, que fue presentada al Congreso para que logren convertirla en una iniciativa para modificar la Ley de la Industria Eléctrica, tendría un enorme impacto en el sector y anclaría los modelos de negocio de esta industria en el país.

Por su parte, el director general de Enel Green Power México, Paolo Romanacci, explicó que hay países en el mundo que cuentan con una penetración de hasta 70% de renovables, cuando en México, considerando únicamente fotovoltaica y eólica, esta base instalada es de apenas 6%, por lo que la preocupación de la intermitencia de estas tecnologías tomará varios años.

Tania Ortiz Mena, directora general de IEnova, explicó que la negociación de los contratos de gasoductos sirvió para demostrar que existe un espacio de participación para el sector privado en la búsqueda de ampliar la seguridad energética del país, pero que se debe encontrar el balance entre mantener la competitividad de la industria mediante la adquisición del gas más barato del mundo que se trae de Estados Unidos e impulsar la base de generación nacional.

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