General Motors Company (GM) reiteró su compromiso con México de ensamblar una nueva SUV en su planta de Ramos Arizpe, Coahuila, al argumentar que la decisión de producir la Chevrolet Blazer se tomó hace varios años. “Seguimos decididos a invertir y crear empleos en México”, afirmó el portavoz de la automotriz estadounidense, Pat Morrissey.

A pesar de las presiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que los fabricantes de vehículos de esa nación regresen a instalar más plantas o de lo contrario se impondría un arancel de 35% a las importaciones, General Motors se mantiene firme con su plan para fabricar el nuevo vehículo urbano deportivo Chevrolet Blazer en México.

En Atlanta, la automotriz presentó el relanzamiento de la camioneta ante el público estadounidense —la cual no sustituye a ninguna versión— e informó que Chevrolet Blazer 2019 estará disponible en Estados Unidos a principios del próximo año. Mientras que en México estará a la venta en el transcurso del resto de ese año.

Trump ha presionado a los fabricantes de automóviles para que construyan más vehículos en Estados Unidos bajo los esfuerzos para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“Seguimos comprometidos en trabajar con el gobierno (estadounidense) para un TLCAN modernizado”, respondió el portavoz de General Motors, Pat Morrissey, quien insistió en que la decisión se tomó hace años.

La gigante de Detroit anunció que invertiría 5,000 millones de dólares del periodo 2013 al 2018, para lo cual la suma ya se elevó a 7,000 millones de dólares durante el sexenio de Enrique Peña, capitales que hoy colocan a GM como la principal automotriz exportadora desde México al cierre del 2017 y hasta mayo pasado es la mayor fabricante de vehículos, al superar a Nissan.

GM ha invertido más de 22,000 millones de dólares en Estados Unidos desde el 2009, recordó el representante, que representa su segundo mayor mercado, después de China.

Los directivos de la armadora han afirmado que producir en México les permite ser competitivos frente a sus rivales asiáticos y europeos, donde la mano de obra es más barata y el personal calificado.

Si bien, a principios del 2017, GM sufrió un revés con los amagos de Trump y se vio en la necesidad de reducir un turno en la jornada laboral en Ramos Arizpe; para mediados del mismo año, su planta de San Luis Potosí metió el acelerador al arrancar la producción de sus camionetas Equinox y GMC Terrain de México para el mundo.

La producción de la GMC Terrain en México, traída desde Ontario, Canadá, es parte de una estrategia de la marca GMC, que le permite una mayor competitividad, al ser una de las unidades más exportadas a EU desde tierra mexicana.

En el caso de la Equinox, su ensamble está dividido: 100,000 unidades se producen en el complejo de GM en San Luis Potosí y otras 80,000 para Ramos Arizpe, Coahuila. Actualmente, la planta de Ramoz Arizpe, que colinda con Texas, Estados Unidos, se encuentra en expansión, espacio que alojará a la nueva Blazer, cuya inversión no ha sido anunciada por GM.

En los últimos cuatro años, GM ha inyectado recursos a sus cuatro plantas: por ejemplo, en la de Silao, Guanajuato, reconocida por la producción récord de 400,000 camionetas durante el 2017, así como en la de Ramos Arizpe, Coahuila; la de San Luis Potosí y la del Estado de México.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, inició el 23 de mayo una investigación sobre si las importaciones de automóviles, camionetas, autopartes y camiones livianos representan una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que podría concluir en la fijación de aranceles globales a esos productos.

Contra represalias

Trump amenaza con gravar autos de la UE

El presidente Donald Trump amenazó el viernes con imponer aranceles adicionales a las importaciones de Estados Unidos de todos los autos originarios de la Unión Europea, en represalia a las sanciones comerciales del bloque, un desafío similar al que el mandatario ha propiciado con China.

Sobre ello, el vicepresidente de la Comisión Europea, el finlandés Jyrki Katainen, dijo que “si deciden (EU) aumentar sus aranceles, no tendremos otra opción, nuevamente, sino reaccionar”. Estados Unidos anunció el 8 de marzo que fijaría aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional.

En reacción, la Unión Europea impuso a partir de este viernes aranceles de represalia por un valor de alrededor de 3,200 millones de dólares a productos originarios de Estados Unidos. (Con información de Roberto Morales)

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