La agencia calificadora Moody's cambió a negativa la perspectiva de calificación de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex), en reflejo a la nueva situación de la nota soberana, que también tiene perspectiva negativa, y ante la importancia financiera que tiene el apoyo del gobierno sobre la compañía.

Con esta decisión, la agencia coloca la calificación de Pemex en una de tres posibilidades de un recorte, desde el escalón donde se encuentra, que es "Baa3" desde el 31 de marzo del año 2016.

Esta nota es equivalente a “BBB–“ de las otras agencias, esto es, grado de inversión. En un comunicado, emitido desde las oficinas centrales de la agencia, en Nueva York, el analista para la petrolera, Pete Speer, destacó que esta acción refleja sus expectativas de continuidad del flujo de efectivo para Pemex, y la tendencia a la disminución de las reservas probadas.

Esto, a pesar de la tendencia de los esfuerzos por reducir costos e impulsar las inversiones de capital.

En el detalle del comunicado, precisan que los cambios en la política energética el papel que juega Pemex en la estrategia del gobierno, introducen riesgos en la perspectiva fiscal de mediano plazo.

Por la mañana, en conferencia de prensa desde Nueva York, el analista soberano de Moody's para México, Jaime Reusche, alertó que Pemex ha reportado ganancias en abril, y continuará en esta tendencia, pues su dirección está explotando con fuerza los pozos en operación.

Sin embargo, advierte que no hay una estrategia para reponer sus reservas, lo que significa que están presionando la producción, sacrificando las reservas que podrían durar menos de cinco años.

Y reconoció que “hay una serie de planes para Pemex que no entendemos cual es la dirección, pues el mensaje es que mucho de estos recursos se irán para la construcción de la refinería  y reconstruir reservas, pero no ofrecen la certeza que vaya a ser sostenible para el mediano y largo plazo”.

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