La propuesta de regla de origen en el sector automotriz que México lleva bajo el brazo en las discusiones ministeriales de esta semana para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es aceptable, alcanzable y realista, afirmó la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), por lo que se dijo optimista de alcanzar un acuerdo en esta semana, por el bien de conservar la competitividad en América del Norte.

Sin mencionar detalles sobre la propuesta que confeccionaron la industria establecida en México y la Secretaría de Economía, Eduardo Solís, presidente de la AMIA, dijo que el propósito es lograr una mayor integración de la región, así que esta semana será presentada por el gobierno mexicano en la reunión ministerial de Washington a sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá.

Reiteró que la propuesta de Estados Unidos para modificar la regla de origen automotriz es “irreal” y no es alcanzable por la industria, “porque no permite que este sector sea ganador frente a otras regiones del mundo. Queremos tener un sector automotriz competitivo”, pugnó Solís.

De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, la propuesta mexicana plantea un nivel de contenido regional de 75% —en línea con la última propuesta hecha por Estados Unidos—, sin el vínculo con salarios o la rastreabilidad, con el supuesto de que cuando se pacta un acuerdo en principio, siempre existe un periodo de implementación.

Empresas alemanas y japonesas del sector automotriz están dispuestas a aportar para que México eleve su contenido nacional y, con ello, cumpla con la demanda regional en partes y componentes automotrices, informaron.

En lo que no está de acuerdo México es en que exista un componente salarial de la regla de origen porque las economías no son comparables. Estados Unidos propuso que 40% del contenido de un automóvil y 45% de las camionetas se fabrique utilizando mano de obra pagada de 16 dólares o más por hora para tener derecho a ser exportado sin cobro de aranceles en el marco del TLCAN.

La industria de autopartes mexicana ha mencionado estar de acuerdo en que haya diferentes categorías de partes y componentes para fijar un determinado contenido regional, pero eliminando el candado de incorporar que 70% de acero o aluminio que se utilice sea de los países del TLCAN.

El presidente de la AMIA comentó que si en esta ronda a la que llamó “final” no ocurre nada, “seguramente estos esfuerzos ya se dejarán para una siguiente ocasión. Acompañamos al gobierno con una intención de sí lograr acuerdos, de sí triunfar. Que este sector siga dando a la región el aporte necesario para seguir impulsando la región”.

En conferencia de prensa, Eduardo Solís consideró fundamental un acuerdo en materia automotriz que permita tener éxito para la región.

La AMIA trabajó toda la semana pasada con la Secretaría de Economía buscando el aporte que permita a México y su industria transitar a una mayor integración en América del Norte (con Estados Unidos y Canadá), pero —agregó— una regla con contenido regional “alcanzable y que podamos realizar”.

 

Canadienses, en suspenso

La propuesta estadounidense de reglas de origen en el sector automotriz y su componente salarial podrían beneficiar también a Canadá y devolver actividad manufacturera a ese país, pero muchas compañías canadienses permanecen cautelosas porque la regla de salarios podría afectarles en sus operaciones en México.

“Esta propuesta afecta desproporcionadamente a México, a los intereses ahí y a las empresas mexicanas, así que es natural que el gobierno mexicano se oponga”, dijo al diario estadounidense The Wall Street Journal Flavio Volpe, presidente de la Asociación de la Industria Manufacturera de Autopartes de Canadá.

“Estamos aconsejando al equipo de negociación de Canadá no comentar o tomar posición (sobre las reglas de origen) hasta que los mexicanos lo hagan”, aseveró.

 

¿En qué consiste la propuesta automotriz de EU?

  • Originalmente, proponía elevar la regla de origen de 62.5 a 85%, con 50 puntos porcentuales de ese contenido correspondiente a partes estadounidenses.
  • En marzo, la delegación negociadora de EU deslizó que renunciaría demandar 50% de contenido estadounidense, pero anunció su pretensión de incorporar 30% de contenido de partes de regiones donde se pagaran salarios de al menos 15 dólares la hora.
  • En abril, EU anunció que relajaría su propuesta de 85% de contenido local para demandar únicamente 75%, pero endureció su postura en el componente salarial, al demandar un 40% de contenido proveniente de regiones con salarios de al menos 16 dólares la hora.

 

sus propuestas son “grotescas”

EU quiere matar al TLCAN: Zedillo

Estados Unidos podría “matar” al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) si mantiene sus “demandas grotescas” y “argumentos falaces” en la renegociación de ese pacto comercial, opinó el expresidente mexicano Ernesto Zedillo.

“A menos que el gobierno de Estados Unidos reconsidere seriamente su propuesta de política comercial dañina, sus dos socios deberían avanzar para proteger y apoyarse en otra línea de defensa —el sistema multilateral de la Organización Mundial del Comercio— y dejar que el gobierno de Estados Unidos asuma completamente la responsabilidad de matar el TLCAN”, dijo Zedillo en un artículo publicado el lunes en el diario The Washington Post.

El exmandatario cuestionó las propuestas estadounidenses sobre la revisión quinquenal del TLCAN, los mecanismos de solución de controversias, las reglas de origen del sector automotriz, las cuotas antidumping con investigaciones estacionales y las compras gubernamentales.

“De estas y otras demandas grotescas, está claro que lo que el gobierno de Estados Unidos busca no es modernizar el viejo TLCAN, sino más bien lograr un acuerdo que destruya el comercio y la inversión. Tiene el objetivo perverso de obtener el sello de aprobación de México y Canadá para llevar a cabo la demolición del compromiso más exitoso de la cooperación económica mutuamente beneficiosa en las Américas”, escribió.

Argumentó que los negociadores estadounidenses asociaron falsamente al TLCAN con la explosión del déficit comercial de Estados Unidos y el cierre de miles de fábricas, como si el avance constante de la automatización y la crisis financiera de 2008 no hubieran ocurrido. “Seamos claros: el TLCAN no causó nada de eso”, añadió.

“Dada la naturaleza falaz de algunos de los argumentos y objetivos utilizados por Estados Unidos, no debería sorprendernos cuán torpe e inaceptable es el número de demandas específicas que han planteado”, dijo. (Con información de Roberto Morales)

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