México retrocedió tres posiciones, de la 48 a la 51, en el Anuario de Competitividad Mundial 2018, elaborado por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés), con sede en Suiza. Es la posición más baja que el país ha tenido desde 1997, cuando fue incluido en esta clasificación.

“México cae al puesto 51 como resultado del empeoramiento de las percepciones sobre la calidad de las instituciones y la legislación empresarial, como la facilidad para hacer negocios y algunos aspectos del gobierno corporativo”, expone el informe.

La competitividad, definida por el IMD, se asocia con la capacidad de competir en mercados nacionales o de enfrentar a la competencia internacional.

México registró caídas en tres de los cuatro factores. En desempeño económico pasó del puesto 30 al 35; en eficiencia gubernamental bajó del 51 al 54, y en eficiencia empresarial retrocedió del 36 al 48. Finalmente, en el de infraestructura se mantuvo en el escaño 55.

El índice mide la competitividad de 63 países con base en 340 criterios, dos terceras partes datos estadísticos y una tercera parte basados en datos de una encuesta.

Al interior de los cuatro factores en que se basa la clasificación, la educación fue el rubro en el que peor se posicionó México (62), seguido por el comercio internacional (60), marco social (56) y marco institucional (55).

Por el contrario, obtuvo sus mejores calificaciones en empleo (17), inversión internacional (20), precios (26) y mercado laboral (29).

El Centro de Competitividad Mundial del IMD es un grupo dentro de la escuela de negocios IMD que ha publicado el ranking cada año desde 1989. El IMD está dentro de las mejores 10 escuelas del negocio del mundo y su estudio de competitividad es un referente global. La clasificación general estuvo liderada por Estados Unidos, Hong Kong, Singapur, Países Bajos, Suiza, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, Noruega, Suecia y Canadá.

Chile es el único país de América Latina que está mejor posicionado que México, en el lugar 35, donde se mantuvo igual que en la edición anterior. El resto de los países de Latinoamérica presentó los siguientes resultados: Colombia pasó de la 54 a la 58; Perú subió de la 55 a la 54; Brasil avanzó de la 61 a la 60; Argentina escaló de la 58 la 56, y Venezuela se mantuvo en la 63. El Índice de Competitividad del IMD combina variables de resultado, como son el desempeño económico, con aproximaciones de la eficiencia del gobierno y del sector empresarial y con variables relacionadas con el desarrollo de la infraestructura.

rmorales@eleconomista.com.mx