México estaría dispuesto a negociar con Brasil un límite temporal a la exportación de vehículos mexicanos al país sudamericano, siempre y cuando éste asuma el compromiso de practicar el libre comercio dentro del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 55 una vez transcurrido un periodo de transición y se defina una proporción de contenido nacional de los vehículos exportados alcanzable para ambos países, estableció Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Las inversiones y la generación de empleos de las armadoras seguirán llegando a México y Brasil, siempre y cuando se otorgue certidumbre de que se regrese al libre comercio, tras el periodo de transición, aseguró el representante de la industria nacional, previo a la reunión que sostendrán las autoridades de Economía y Relaciones Exteriores de las dos economías más grandes de Latinoamérica.

Esta parte es fundamental, ya que lo que hoy se negocia en términos de cuota (de exportación) es temporal y sólo por el tiempo que se acuerde, que sería uno, dos o tres años, y lo que sería inadmisible es cancelar el comercio de facto , acotó.

Brasil quiere limitar las ventas de vehículos mexicanos a 65,000 unidades, equivalente a 1,400 millones de dólares; en tanto que México está dispuesto a negociar una cuota de exportación a partir de las 147,000 unidades, cifra alcanzada el año pasado y que equivale a 2,400 millones.

De acuerdo con datos de la AMIA registrados a febrero del 2012, las exportaciones de vehículos mexicanos con destino a la nación carioca incrementaron 103.6% con respecto al mismo mes del 2011, cuando se vendieron 12,555 unidades y hoy ascienden a los 25,562 autos.

Las ventas mexicanas a Brasil han incrementado 397% al comparar febrero del presente año con el mismo mes del 2010 y 482% con respecto al 2009, destaca la Asociación.

El representante de las empresas automotrices instaladas en México descartó que el problema de la apreciación de la moneda brasileña (el real) y el déficit comercial que enfrenta la nación sudamericana se vayan a revertir al fijar una cuota de importación de autos de origen mexicano.

HOY HABRÍA ACUERDO

En otro frente, Antonio Patriota, ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, expresó en la ciudad de Sao Paulo su confianza en concluir hoy miércoles las negociaciones sobre la revisión del acuerdo de libre comercio de autos con México.

Patriota y el ministro de Comercio Exterior, Fernando Pimentel, intentarán cerrar esa brecha el miércoles durante una reunión en la ciudad de México con el secretario de Economía, Bruno Ferrari, y la de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.

Finalmente, Carlos Guzmán, presidente de ProMéxico, expresó en otro foro que en caso de que las negociaciones no progresen para evitar las cuotas arancelarias a la industria automotriz mexicana por parte de Brasil, esto no tendría graves afectaciones para México, pues su competitividad en el ramo depende más de sus exportaciones a Estados Unidos, Europa y Asia.

MODIFICAR EL ACE 55 SERÁ MALA SEÑAL PARA INVERSIONISTAS

De no renovarse entre México y Brasil el Acuerdo de Complementación Estratégica (ACE) 55 para la industria automotriz, quien pagará el precio será el consumidor brasileño, aseguró a El Economista Eduardo Ragasol, presidente de la Asociación Empresarial México-Brasil (Asemexbra).

Ragasol afirmó que el efecto de modificar el ACE 55 será contra la propia industria de Brasil, ya que se tendrán menos modelos automotrices a un mayor costo; además, Brasil no está preparado para producir la diversidad de autos que hoy tiene, la consecuencia será una industria menos competitiva, mientras que el consumidor final tendrá que pagar precios más altos por los vehículos.

Según Eduardo Ragasol, la decisión del gobierno brasileño es negativa y refleja falta de visión se trata de un mensaje para todos los inversionistas, y agregó que Brasil queda con poca credibilidad, como un país poco serio en acuerdos comerciales, dando el mensaje de que no respeta los tratados comerciales cuando no le son favorables.

Nosotros estamos actuando a través de los empresarios para mandar el mensaje que se afecta la competitividad, que (la medida de modificar el ACE 55) no protege ni el empleo ni a la industria brasileña , aseguró Ragasol.

Para el representante de Asemexbra, que aglutina en Brasil a empresas como Bimbo, Claro, Coppel, Embratel, Genomma Lab, Mabe, Mexichem, Nielsen, Posadas, Rassini y Pepsico, entre otras, el gobierno carioca sólo está viendo un rubro y debería estar pensando en ampliar las relaciones comerciales con México.

Ragasol aseveró que el gobierno mexicano tiene hoy una ventana de oportunidad para negociar, pero considera que el margen es de 45 días, si acaso 60, después de ese plazo será difícil lograr algo, en particular por el proceso electoral de nuestro país.