La falta de un estudio de espacio aéreo a profundidad y la “innecesaria complejidad” que tendrá operar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el aeropuerto de Santa Lucía son argumentos aeronáuticos suficientes para evitar su implementación, consideró este martes el centro de investigación y desarrollo MITRE, quien reiteró la necesidad de continuar con el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

“El nuevo aeropuerto, ya en construcción, tal como ha sido diseñado por fases, cubriría las necesidades operacionales de tráfico aéreo de la Ciudad de México por gran parte del resto del presente siglo”, afirmó.

Luego de anunciar la cancelación de la terminal en marcha, el gobierno entrante consideró que en lugar de las tres pistas que tendría en su primera etapa la obra que implica una inversión de 289,000 millones de pesos, al operar dos aeropuertos se tendrían hasta cinco pistas, aunque no todas podrían un funcionamiento simultáneo, y un ahorro total de 100,000 millones de pesos.

En un comunicado, Mitre insistió en su posicionamiento sobre la inviabilidad que con dos terminales se resuelva el problema de saturación aérea en el centro del país a largo plazo: “La idea de que sumar pistas equivale automáticamente a mayor capacidad, sin importar la geometría (configuración” de las pistas, obstáculos, el espacio aéreo y simulaciones en tiempo real, es errónea”.

Sobre el tiempo requerido para realizar los estudios relacionados con el espacio aéreo de la propuesta del nuevo gobierno, precisan que, si bien no se requieren diez años, “como se ha dicho”, sí hay que hablar de años, pero no de meses para tener un buen análisis.

“La consultora NAVBLUE, que analizó a nivel pre‑estudio el caso AICM+Santa Lucía, adujo en un informe, por medio de notas al pie de página y en su sección 3.1.3, en forma clara y profesional, que su pre‑estudio utilizó suposiciones y por sí solo, no debe ser usado para decisiones de construcción”, se explicó.