En el 2019, la industria mexicana tuvo otro año para el olvido. De acuerdo con el índice del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que mide su actividad, el año pasado la producción fabril tuvo un retroceso de 1.8%, su peor resultado desde el 2009, cuando cayó 7.5% arrastrada por la crisis global.

Se trata también del peor inicio de sexenio en esta materia desde el 2001, durante el gobierno del expresidente Vicente Fox, cuando se observó un descenso de 2.2 por ciento. No obstante, dicha contracción coincidió con otra recesión global que se propagó a nuestro país.

A nivel desagregado, la debilidad industrial del 2019 se explicó por los retrocesos de la actividad minera (-5.1%) y de la construcción (-5.0%), que no pudieron ser compensados por el pírrico avance de la manufactura (+0.2%), aunque esta última representa el grueso del sector.

Por su parte, el rubro de generación de electricidad y distribución de agua y gas por ductos creció 2.3 por ciento.

La minería acumuló siete años en terreno negativo, lastrada principalmente por la menor actividad en el sector petrolero, mientras que la construcción se contrajo por tercera vez en los últimos siete años. La manufactura tuvo, por su parte, su desempeño más débil desde el 2009.

“La actividad industrial se contrajo 1.8% en todo el 2019, respondiendo a los bajos niveles de inversión pública (lenta aplicación del gasto) y privada (incertidumbre), la menor producción de petróleo (-7.5%) y, en los últimos meses, la desaceleración en las exportaciones”, explicó al respecto el Grupo Financiero Bx+ en un reporte.

Hacia el cierre del año pasado, la actividad industrial tuvo resultados mixtos. De acuerdo con el indicador del Inegi, su caída global persistió en diciembre, con un descenso de 1.0%, pero por segundo mes se observó un repunte de la minería, que creció 0.5 por ciento.

Esta mejora fue opacada, no obstante, por la caída de 0.7% de la manufactura —la cuarta al hilo—, pues se trata del segmento más importante de la actividad industrial. La construcción sumó 11 meses de caídas, al retroceder 4.9%, mientras que el rubro de electricidad, gas y agua avanzó 6.8 por ciento.

“En general, creemos que los acontecimientos recientes y el reporte de hoy limitan la posibilidad de un fuerte repunte en la industria al menos en el corto plazo, a pesar de que algunos indicadores en Estados Unidos y México sugieren una mejoría al inicio del año”, indicó Banorte en otro reporte.

Preocupa industria

Por lo que toca al corazón de la actividad industrial del país, la manufactura, preocupa que durante el 2019, 15 de las 21 ramas que la componen tuvieron retrocesos, destacando las de industria de la impresión (-10.7%), productos metálicos (-5.6%), prendas de vestir (-4.7%), textiles (-4.0%) e insumos textiles (-4.0 por ciento).

Estas caídas fueron apenas compensadas por el avance en ramas como la electrónica (+4.8%), bebidas y tabaco (+2.4%), alimentos (+1.7%) y equipo de transporte (+1.3%), que son las de mayor peso en el sector fabril mexicano.

Para el 2020, Citibanemex pronostica un repunte de 0.4% en la actividad industrial. “Anticipamos que la producción industrial muestre una recuperación gradual y modesta, impulsada por el crecimiento de la demanda externa, una estabilización de la producción petrolera, y una caída menor en la construcción a medida que la inversión se estabilice”, comentó en un análisis.

En este punto, Bx+ coincidió, pero advirtió que ello sucederá sólo “si la producción en crudo se estabiliza y la inversión responde positivamente a un contexto de disipación parcial de la incertidumbre (T-MEC) y menores tasas de interés; sin embargo, la expectativa de un crecimiento modesto en Estados Unidos pesaría sobre la exportación y la manufactura en México”.

Entre los riesgos a la baja, citó: I) que se extienda la incertidumbre económica; II) más recortes al gasto público; III) mayor desaceleración industrial en Estados Unidos, y IV) disrupción en cadenas de suministros por el coronavirus.

Por último, Banorte afirmó que se prevé una mejoría en la perspectiva para el sector de la construcción, que el año pasado fue golpeado por un agresivo subejercicio presupuestal en obra pública federal de 65 por ciento.

Para el banco, el panorama podría ser distinto este año gracias al inicio de la ejecución del plan de inversiones en infraestructura anunciado en la recta final del año pasado por el gobierno federal y la Iniciativa Privada.

“Reconocemos los esfuerzos recientes del gobierno federal para iniciar proyectos, incluida la primera fase del plan de infraestructura, mientras que el sector privado espera más detalles sobre los planes de inversión en energía —que de acuerdo con reportes en prensa, deberían ser presentados este mes—”, expuso.

[email protected]