Samsung México elude su responsabilidad y su respuesta es? inadmisible, pobre y muy corta de visión en el caso de su proveedora Sam Won, estimaron especialistas consultados por El Economista.

Sam Won México, ubicada en Querétaro, fue clausurada el viernes pasado, 16 días después de que el supervisor coreano Kim Jaeoak agrediera al empleado mexicano Jorge Alberto Zamora Esparza, lo que quedó grabado en un video que fue difundido en redes sociales.

El episodio de violencia permitió conocer que Sam Won era proveedora de la también coreana Samsung y derivó en supervisiones por parte de las autoridades estatales a la firma proveedora, las cuales detectaron que Sam Won carecía de licencia de operación y no proporcionaba antigüedad a sus empleados ni la seguridad necesaria.

El fin de semana pasado, Samsung comunicó que Sam Won no era filial, sino un proveedor más de la cadena de valor de la compañía. Todos los proveedores son empresas completamente independientes , aunque destacaba que la salud y la seguridad de nuestros empleados es una prioridad y expresaba una profunda condena a los hechos acontecidos .

CONTRA CRITERIOS ACEPTADOS

Roberto González, director de Consultoría y Capacitación de Compite, aseguró que actualmente se acepta a nivel global como una responsabilidad fundamental de la empresa -más si se trata de una multinacional- brindar atención a todas sus partes interesadas (stakeholders): proveedores, personal, distribuidores, accionistas, consumidores y el entorno.

Para decirlo cordialmente, es una respuesta (la de Samsung) muy corta de visión; es inadmisible que conteste de esa manera. Es mañoso decir que (Sam Won) es una empresa independiente y que no tiene responsabilidad. Hay una responsabilidad directa. Finalmente, a nadie le importa Sam Won, Samsung está detrás y va a resultar afectada , consideró.

González Cardoso explicó que en muchas cadenas de valor en el mundo se establece verificar hasta siete niveles de proveeduría; en el caso de Samsung, está claro que no hizo tarea alguna; no tuvo el menor interés en averiguar si sus proveedores estaban cumpliendo, ya no digamos con los fundamentos básicos de responsabilidad social, sino mínimamente con la ley , dijo.

En el pronunciamiento, agregó, Samsung no establece qué hará luego de que se suspenda la clausura temporal a Sam Won ni explica las medidas que tomará a raíz de lo acontecido con su cadena de valor.

COMPROMISO, NO FILOSOFÍA

Enrique Villaseñor, socio director de la consultora Vioedsa, consideró que la reacción de Samsung es débil, inadecuada y no está al nivel de lo que la empresa dice ser; su respuesta se lee como una obligación mediática y no como parte de una filosofía laboral que asuma .

Alertó incluso la posibilidad de que Samsung hubiera relajado sus criterios de proveeduría por tratarse de una firma hermana de origen, mientras que a las firmas mexicanas sí les exige cumplir con la ley e incluso un valor agregado.

Ambos especialistas opinaron que el caso afectará la imagen de Samsung y podría derivar en menores ventas, aunque destacaron que esto último dependerá de los compradores, quienes deben convertirse en consumidores de clase mundial -según González-, para demandar mejor información por parte de las empresas y castigar actitudes contrarias a los derechos humanos y la ética empresarial.

En la oficina del Pacto Mundial en México -plataforma que agrupa a empresas que suscriben principios básicos en derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anticorrupción-, confirmaron que Samsung México no forma parte de la red, mientras que en la lista de las empresas con Distintivo ESR que entrega el Cemefi tampoco se encontró a la coreana.

ESTABLEZCA MECANISMOS DE DENUNCIA

Blinde su cadena de valor

Tener códigos de conducta que sean conocidos y acatados por todos en la empresa e implementar esquemas de denuncia a lo largo de la cadena de valor reduce riesgos para las empresas, de acuerdo con consultores.

Roberto González, director de Consultoría y Capacitación de Compite, destacó que el que las empresas cuenten con un código de conducta, cuyo mínimo indispensable sea el cumplimiento de la ley de los países donde se opera, incluyendo el respeto a la dignidad humana, los estándares laborales, los permisos para operar, las regulaciones sanitarias y de seguridad.

Hay sistemas que permiten a las empresas asegurarse de que los valores que predican permeen a toda la empresa y hacia los stakeholders, con mecanismos de denuncia de abusos o irregularidades al interior de la compañía y de las partes interesadas , explicó.

Enrique Villaseñor, socio director de la consultora Vioedsa, se pronunció por ampliar la difusión del desempeño de las empresas, a partir de sus informes de operaciones, así como por demandarle al gobierno revisiones periódicas que garanticen el respeto a los derechos humanos por parte de las empresas que operan en el país.

alejandra.aguilar@eleconomista.mx