La guerra comercial entre Estados Unidos y China, así como el T-MEC, le ofrecen a México la oportunidad de saltar a manufacturar insumos intermedios dirigidos a infraestructura básica y de industrias tecnológicas que detonen el mercado interno y se incruste como un exportador global con valor agregado, que se traduciría en un crecimiento de 3% adicional del Producto Interno Bruto (PIB), sostuvo José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

Con la pandemia del Covid-19, la brecha tecnológica entre las empresas se amplió, donde las compañías que iban más avanzadas en la revolución industrial se adaptaron, pero dejó a otras en el camino, y cuyo momento es idóneo para que México se inserte a la manufactura de valor agregado, acorde a lo exigido por Estados Unidos, comentó.

En el marco del evento virtual “La industria y el nuevo desarrollo económico social. Retos para México”, organizado por el IDIC, De la Cruz sostuvo que la clave en la manufactura de insumos intermedios está en concentrarse en la infraestructura básica como carreteras, al sector salud, educación, social, y se sustituyan las compras del extranjero.

“Hoy la construcción de carreteras e infraestructura eléctrica, infraestructura educativa, de salud no tienen requerimientos de contenido nacional, como si lo tienen en Estados Unidos y la Unión Europea, en Asia. Y en infraestructura básica sí contamos con las capacidades para dirigir los insumos hacia allá, garantizando una tendencia pareja y que las importaciones de insumos cumplan con la normativa a lo hecho en México”, acotó.

Para el también director de la Comisión de Estudios Económicos de la Concamin, una segunda área de oportunidad se encuentra en los insumos intermedios de industrias que ya están en el país y que solo necesitan medidas adicionales para atraer inversiones, como es el caso de la industria automotriz, aeronáutica, maquinaria y equipo eléctrico y parte de la industria electrónica.

Estos sectores, dijo, se desarrollarán aprovechando el Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) y los incrementos en contenido regional, “se pueden aprovechar esos esquemas de atracción de inversiones, pero con transferencia de tecnologías para comenzar a manufacturar los insumos intermedios y empezar los procesos de mentefactura”, aseguró José Luis de la Cruz.

En una tercera fase de oportunidad para México, está el desarrollo de conocimiento que implicará insumos intermedios en bienes de capital de los bienes tecnológicos, que en un momento dado México puede desarrollar, pero aún no cuenta con la inversión, por lo cual habrá que trabajar en sectores estratégicos que contribuyan a la descarbonización de la economía y a su contribución con el desarrollo territorial, bajo una política industrial.

El director del IDIC sostuvo que el reto de aumentar la inversión se modificó, donde existe la necesidad de pasar de 20% a 35% de inversión, porque “sin inversión no hay crecimiento. No hay otro camino. Y se generarían 17 millones de empleos en 20 años”.

lilia.gonzalez@eleconomista.mx