Brasil enfrentó graves problemas de abasto, en el séptimo día de huelga de camioneros contra el alza del precio del diesel, aunque el gobierno afirma que el país está “en camino a la normalización”.

Para tratar de limitar los daños, las autoridades comenzaron el viernes a escoltar camiones cisterna para acceder a las refinerías, luego de que el presidente Michel Temer autorizara el despliegue de las fuerzas de seguridad, incluido el ejército, para despejar las rutas.

Según el último informe de la policía federal de transporte, 586 rutas continuaban parcialmente bloqueadas en el país en la noche del sábado.

Prácticamente todas las estaciones de servicio no disponían de combustible y los alimentos frescos desaparecían de las góndolas.

“Vamos en camino a la normalización (...) no es rápido”, dijo el ministro de Seguridad Institucional, Sergio Etchegoyen, en rueda de prensa.

Pero el tiempo apremia en este país que intenta salir de una recesión histórica, donde 60% del transporte de mercaderías se realiza en camiones.

En los cinco primeros días de conflicto, la huelga costó más de 10,000 millones de reales (unos 2,800 millones de dólares) a la economía brasileña, según el diario Folha de São Paulo, que copiló estimaciones de los principales sectores de actividad.

Universidades cerradas

Las universidades públicas ya anunciaron que el lunes permanecerán cerradas.

En la mayoría de las grandes metrópolis brasileñas, solamente un servicio de emergencia de buses funcionaba el domingo a fin de ahorrar combustible para el lunes, cuando se reanude la jornada laboral.

En al menos ocho de los 27 estados del país, algunas estaciones de servicio comenzaban a ser reabastecidas, pero inmediatamente comenzaban a formarse filas kilométricas de vehículos.

La situación continúa siendo crítica en algunos aeropuertos: en 14 de ellos escasea el queroseno.

El de Brasilia recibió los primeros camiones cisterna en la tarde del sábado, pero en la mañana del domingo ya habían sido anulados tres vuelos.

Nueva huelga, programada para el miércoles

La Federación Única de los Petroleros (FUP) y sus sindicatos afiliados convocaron a la categoría petrolera para una huelga nacional de advertencia de 72 horas, a partir del primer minuto del miércoles, 30 de mayo.

La categoría dijo que el movimiento busca bajar los precios del gas de cocina y de los combustibles, contra la privatización de la empresa y la salida inmediata del presidente Pedro Parente.

“La actual política de reajuste de los derivados de petróleo, que ocasionó que los precios de los combustibles se dispararan, es reflejo directo del mayor desmonte de la historia de Petrobras”, dijo la entidad. La FUP afirma que la huelga de advertencia es una etapa de las movilizaciones que los petroleros vienen haciendo para llegar a una huelga nacional, por tiempo indefinido, y que fue aprobada nacionalmente por la categoría. (Con Información de Valor Económico)