El vicepresidente de la Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH), Jorge Paoli, consideró que si no hay un trabajo de regulación junto con las plataformas que ofrecen servicio de hospedaje, existe el riesgo de que se establezcan medidas “mucho más severas que no sean benéficas para la innovación y en las que todos perdamos”, y con ello eliminar la posibilidad de ser un servicio de complemento para los turistas.

“Tenemos que entrar en un diálogo en serio. Airbnb, que es el actor más relevante del mercado, tendría que dar la pauta y decir, por ejemplo: vamos a filtrar con mayor rigor a quienes entran a nuestra plataforma y pagar más impuesto de lo que ya hacen, pero sobre todo, no esperar pasivamente a que se los pidan”, comentó.

Luego de participar en un foro organizado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), el representante hotelero dijo que ya se encargó a la Universidad Anáhuac la elaboración de un estudio sobre el impacto económico que tiene Airbnb en su sector, el cual estará terminado en el primer semestre el próximo año.

De entrada, afirmó que los efectos han sido mayores en mercados con tarifas de menor precio, en donde resulta todavía más atractivo llegar a una casa o un departamento. “Deben generarse las medidas que lleven a las partes a ser un complemento para atender, por ejemplo, los Pueblos Mágicos, donde no se construirá un gran hotel. El entendimiento entre innovación y regulación adecuado puede llevarnos a un ganar-ganar”, refirió Paoli.

Ya pagamos impuestos: Airbnb

Por su parte, Jorge Balderrama, director de Política Pública de Airbnb en México, reiteró que la demanda del servicio de alojamiento en México, ocasionado por el boom turístico de los últimos años, ha generado beneficios a empresas como la que representa porque se democratiza el ingreso del turismo a todos los ciudadanos y las plataformas ofrecen algo más que el alojamiento: una experiencia.

“No podemos hablar de cancha pareja con el sector tradicional porque son planteamientos diferentes. Somos un intermediario que conecta la demanda con la oferta, que la ofrece el anfitrión”, comentó. A pesar de que a partir de este año recaudan el impuesto de hospedaje de 3% en la Ciudad de México (que pagan sus anfitriones) y que en Quintana Roo ya firmaron un convenio similar, aunque todavía no hay fecha para hacer los pagos, Balderrama refiere que no existe una receta mágica para establecer una regulación homogénea, toda vez que  no se puede hablar de Cancún o San Miguel de Allende como destinos iguales y los viajeros buscan experiencias diferentes.

“Hay un reto de entender cómo regular cada uno de los lugares en donde tenemos presencia”, agregó.