Las autoridades de Venezuela reactivaron una planta que la empresa estadounidense Kellogg’s había cerrado 24 horas antes en el país, dijo el gobernador del estado Aragua, el oficialista Rodolfo Marco, en un acto desde la instalación transmitido por la televisora estatal.

El presidente Nicolás Maduro había ordenado públicamente en la víspera ocupar la única fábrica de cereales que operaba Kellogg’s en Venezuela, luego de que la compañía resolvió sorpresivamente cesar sus operaciones en medio de la crisis económica que afecta al país sudamericano.

Precisamente en esa planta, que amaneció el martes cerrada para impedir el paso de unos trabajadores sorprendidos por la noticia, el gobernador oficialista informó el miércoles su reapertura acompañado de algunas personas que vestían el uniforme de la empresa estadounidense.

“No pasaron 24 horas y aquí estamos”, dijo el gobernador Marco. “Vamos a dar inicio a la operatividad de la planta (...) y podemos ver al fondo que tiene suficiente materia prima para una producción de aproximadamente tres meses”, agregó. Cuando la compañía estadounidense informó a través de un comunicado su salida del país, destacó la suspensión de la distribución de los productos elaborados en esa unidad y dijo que “a partir de ahora ningún producto Kellogg’s podrá ser comercializado en el país sin autorización expresa”.

La empresa no aportó de inmediato más información sobre las últimas actuaciones del gobierno.

En el pasado, las autoridades venezolanas han ocupado fábricas que abandonan compañías extranjeras para intentar seguir produciendo sus productos de consumo masivo con sus exempleados.

En medio de una crónica escasez de alimentos y medicinas, las cajas de cereales de Kellogg’s son de las pocas marcas que aún se conseguían en supermercados del país. Maduro tildó de ilegal el cierre de esa unidad, donde según su equipo trabajaban 570 empleados, y amenazó a los dueños con ordenar su detención para enjuiciarlos ante la justicia local.

El cierre

La salida que anunció el martes la compañía tomó por sorpresa a los trabajadores y un grupo de ellos permanecía en las puertas de su unidad local a unos 100 kilómetros de la capital sin poder ingresar a las instalaciones.

Ningún directivo de Kellogg’s había acudido a la planta hasta el mediodía del martes y según algunos empleados que aguardaban en la zona industrial de San Jacinto de Maracay, unos 380 trabajadores empezaban a recibir en sus cuentas bancarias el pago de la liquidación.

Compañías como Clorox, Kimberly Clark y General Motors abandonaron el país en los últimos años de manera similar, agobiados por la recesión que persiste por cinco años y la primera hiperinflación que vive Venezuela.

“El deterioro de la situación económica y social en el país ha obligado a que la compañía detenga sus operaciones y salga”, declaró la empresa estadounidense en su comunicado, sin precisar el número de empleados que quedaron cesantes.“La distribución de los productos de Kellogg’s en Venezuela ha sido suspendida (...) a partir de ahora ningún producto podrá ser comercializado en el país sin autorización expresa”, agregó.