La política de deslizamiento gradual en los precios de las gasolinas que arrancó en el 2008, que se ajustó al inicio del 2010 y que se extendió en el 2014, cumplió ya su cometido. La gasolina Magna, la de mayor consumo en México, para febrero del 2014 registra un precio en las estaciones de servicio de 12.41 pesos por litro, mientras que en Estados Unidos el precio en pesos de la gasolina equivalente es de 10.84 pesos por litro, es decir, la gasolina Magna mexicana es ya 14% más cara que la equivalente en el vecino país del norte.

En el combustible Premium, el precio en las gasolineras en México es de 13.01 pesos y al norte del Río Bravo es de 12.10 pesos por litro, es decir, este combustible es ya 8% más caro de este lado de la frontera.

En el caso del diésel, el precio en Estados Unidos es todavía mayor en 4% al que se sirve en México, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, Petróleos Mexicanos y la Administración de Información de Energía de Estados Unidos.

La estabilidad en los precios de las gasolinas en EU, así como en el tipo de cambio en México en los dos últimos años y la política de deslices programados en el precio de las gasolinas en México, ubican ya a los precios de éstas en el país por arriba de los de la Costa del Golfo de EU, que son, precisamente, los que se utilizan como referencia para el cálculo del subsidio en los ingresos del gobierno federal.

LA BRECHA Y LA FÓRMULA

Para la gasolina Magna, desde diciembre del 2012 y enero del 2013, se registraron los primeros cambios de signo en la zona de subsidio. En abril y mayo del 2013 registró un precio promedio en México superior al de Estados Unidos, pero es desde julio del 2013 cuando la brecha se fue acentuando mes a mes. En julio del 2013 la gasolina mexicana era 7 centavos más cara que en EU y para febrero de este año la gasolina mexicana es 1.57 pesos más cara.

En la gasolina Premium, los precios salieron de la zona de subsidio en octubre del 2013, con un diferencial de 53 centavos y para febrero de este año, la gasolina mexicana resulta 91 centavos más cara que su similar de EU.

De acuerdo con la fórmula para el cálculo del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), cuando los precios se encuentran en el lado del subsidio, no existe recaudación porque la tasa de IEPS es negativa, transfiriéndose de esta forma recursos públicos en favor de los consumidores mexicanos. Pero cuando el subsidio es eliminado, la tasa del IEPS es positiva, fortaleciendo la recaudación de este impuesto especial .

Vale decir que la estimación del subsidio a partir del costo de oportunidad con EU y desde la lógica del cálculo del IEPS elaborada por Hacienda, resulta que aunque no se importara ni un solo litro de gasolina o inclusive si en México está por abajo de la de la costa del Golfo en EU, habría subsidio.

Infografia

luis.caballero@eleconomista.mx