Con el tiempo encima, una creciente demanda de servicios aéreos con calidad y sin poder iniciar la construcción del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL), el director de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), Gerardo Ferrando, promete que al término del actual sexenio habrá un sistema aeroportuario en el valle de México “completo, funcionando y con capacidad de crecimiento”, que fomente el turismo. / “Nuestra visión en el tema es a largo plazo y para eso estamos trabajando”, comenta en entrevista con El Economista.

Dicho sistema, que incluirá al Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT) y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), fue la alternativa a la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la cual es defendida por el funcionario una y otra vez. Asegura que los argumentos técnicos son contundentes. “El tiempo nos dará la razón”, refiere con convicción.

En el caso del AISL, a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y con quien trabaja en estrecha relación, refiere que los amparos del colectivo #NoMásDerroches se están atendiendo legalmente, aunque percibe una clara intención política y se pregunta: ¿Por qué no han dicho nada del Tren Interurbano México-Toluca, por ejemplo?

A la par que terminan los procesos administrativos relacionados con la cancelación del NAIM, Ferrando lidera los trabajos para mejorar la calidad de los servicios en el AICM porque tiene la certeza de que es “la principal puerta de entrada al país”, aunque pide calma porque apenas van ocho meses del nuevo gobierno.

Para el presente año se destinaron 5,000 millones de pesos para mejoras en su infraestructura (que de acuerdo con el funcionario estaba olvidada porque dejaría de funcionar en cuanto se inaugurara el NAIM).

En un mensaje al público usuario del AICM, el funcionario pidió un año de tiempo para que se empiecen a notar las acciones de rescate de la nueva administración, por ejemplo, en la remodelación de todos los baños.

Por el AICM pasó 32.1% de los pasajeros transportados el año pasado en todos los aeropuertos del país, con 47.69 millones de usuarios, 459,235 operaciones y 581,675 toneladas de carga, 55.11% de toda la que se mueve en México.

Su estratégica posición y demanda de usuarios no está exenta de complicaciones o quejas que cotidianamente se difunden en redes sociales.

Goteras, fallas en bandas transportadoras de equipaje, mal olor e instalaciones sanitarias deficientes son algunas cuestiones en temas de infraestructura (del llamado lado tierra de un aeropuerto) de las que suelen quejarse los usuarios. Las demoras o cancelaciones de vuelos corresponden a otro tema, el lado aire.

La saturación del AICM (que limitó el número de operaciones por hora ante la creciente demanda y la limitada infraestructura) fue decretada desde el 2014 y ahora podrá subsanarse sumando el próximo aeropuerto de Santa Lucía y el de Toluca.

“Estamos trabajando en atender lo urgente para conservar una buena operación. Ya se hizo el mantenimiento necesario a una de las pistas y estamos en la planeación de lo necesario para tener mejores instalaciones. Sí, hay muchas preguntas y quejas. Nos dejaron un tiradero espantoso. Llevamos ocho meses. Ahí vamos”, detalla.

En el plan de trabajo del GACM (principal accionista del AICM) está atender ahí un máximo de 50 millones de pasajeros en condiciones aceptables, por ello se plantea construir una tercera y quizá, una cuarta terminal más.

“Hay muchos estudios y diferentes posibilidades, pero lo que tenemos hoy es la terminal Dedo L (como extensión de la T2 para evitar que se usen camiones para abordar los aviones en la sala 75) y la T3 (donde está el hangar presidencial y que en breve iniciará la licitación de los estudios de preinversión), con eso, pensamos que pudiera ser suficiente”, agrega.

A la par, se trabajará en el “descongestionamiento” de pasajeros hacia el AIT y con ello pensar que en el largo plazo (y con los ajustes de infraestructura requeridos) se atiendan 50 millones de pasajeros en el AICM, 20 millones en Toluca (con una segunda pista) y 120 millones en Santa Lucía (con sus dos pistas comerciales simultáneas y la militar en operaciones), aunque para su inauguración en el 2022 se estiman 20 millones de pasajeros.

¿Cuándo empieza a operar Toluca como parte del sistema?

Pronto, se estaba esperando la terminación de la reconfiguración del espacio aéreo para ver el perfil de ese aeropuerto, sólo faltan algunos ajustes. Ya se han realizado pláticas informales con las aerolíneas y tener más vuelos en Toluca lo ven con simpatía. El año pasado ahí se atendieron cerca de 680,000 pasajeros y este año serán menos, es un aeropuerto que está impecable, pero vacío.

¿Cómo será la conexión de los aeropuertos del sistema?

Se habla de un viaducto elevado, de un tren, de sistemas BRT, hay muchas posibilidades de conectar. El Instituto Mexicano del Transporte está haciendo el estudio, pero todavía no se toma la decisión, lo vamos a hacer este año. Es un tema donde hay muchas preguntas. Llevamos ocho meses. Ahí vamos.

¿Cuál fue la peor cosa que les dejaron como herencia?

Un proyecto de aeropuerto que no tenía factibilidad de haber tenido éxito. La estructura de operación, de seguimiento de la obra, la situación de los contratistas o los litigios eran complejos.

Ahora, ese capítulo está por cerrar legalmente y los terrenos a medio construir se convertirán en un gran parque ecológico.

GACM concluirá este año liquidación del NAIM

El titular del GACM, Gerardo Ferrando, asegura que está por culminar la principal tarea que se le asignó en este sexenio (concretar la cancelación del NAIM) y que colaborará cercanamente en la nueva planeación aeroportuaria del país, la cual, por no existir, impedía un mayor uso de los servicios aéreos.

Sus primeros tres objetivos, principalmente financieros, fueron: renegociar los bonos emitidos para financiar la construcción, cancelar el fideicomiso de inversión en infraestructura y energía (Fibra E), y dar por terminados los contratos vigentes.

Los restantes serán: recepción total de materiales por parte de los contratistas (varilla, cemento o aluminio) que serán vendidos o utilizados en otras obras; y, finalmente, entregar el terreno para que se construya el parque ecológico.

Este año, dice, quedará totalmente cumplida esa misión

El ingeniero mecánico-electricista por la Facultad de Ingeniería de la UNAM considera que para lograr sus tareas ha sido fundamental la buena relación que se generó con las empresas vinculadas con los más de 600 contratos que se firmaron para desarrollar el NAIM.

Hoy, la historia es diferente y su cercanía con el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, le permite comentar acerca de un tema que anteriormente no figuraba en su perfil profesional: el aeroportuario.

Al cuestionarlo sobre la reiterada comunicación de que la cancelación del NAIM ocasionó que México saliera de la competencia de hubs (centros estratégicos de conexión) internacionales y con ello pierda competitividad, señala que no se puede centrar todo el interés en un solo aeropuerto.

“México no es atractivo por un aeropuerto. Somos un destino turístico formidable, de los países más bellos del mundo. ¿Dónde está el atractivo de México?, en su turismo, en sus negocios. También hay que decir que somos un país muy grande, que nos movemos poquito por avión, y eso tiene que crecer y lo vamos a fomentar”, agrega.

Además, detalla que el modelo de negocio de las aerolíneas de bajo costo (en México y a nivel internacional) ha fomentado la conectividad punto-punto, sin tener que acudir como antes a un hub para conectar a un destino final.

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