La precariedad laboral no beneficia al país, pues lejos de atraer inversión por la disminución de los salarios, resulta preocupante que existan entidades federativas en las que no se cubre el mínimo pago a los trabajadores, a lo que se suman los jóvenes universitarios que no encuentran una actividad laboral.

Lo anterior son temas que se analizan en el documento Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral , en donde se destaca que en México, la pérdida del poder adquisitivo de las remuneraciones o la falta de las mismas refleja la involución del mercado laboral y, en general, del modelo económico vigente. Actualmente, el salario mínimo real constituye un tercio de lo que era en los años 70, lo cual ha mermado las condiciones de vida de las personas y del mercado interno .

EXISTE UNA INCAPACIDAD DE GENERAR EMPLEO FORMAL

Asimismo, destaca que hay una incapacidad del sistema productivo para generar empleo formal bien remunerado y con las prestaciones adecuadas, y cita como ejemplo el número de trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Son una minoría respecto de quienes componen la Población Económicamente Activa, se trata de 15 millones contra 49 millones. Con ello se tiene que en realidad el trabajo registrado formalmente por las empresas del sector privado en México no es ni la tercera parte del tamaño de la población que está en capacidad de trabajar , destaca el documento.

Un elemento que también indica el grado de precariedad es la dimensión de la economía informal. De acuerdo con el INEGI, hay 14 millones de personas que laboran en el sector informal, prácticamente una cantidad similar a los trabajadores permanentes contabilizados por el Seguro Social.

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