Atibaia, Brasil.- En un tiempo en que video y datos es lo que más viaja sobre las redes de comunicación, la velocidad transmisión, el ancho de banda y la disposición de escalar la infraestructura hacia redes más evolucionadas es lo que permitirá a los operadores de servicios seguir generando ingresos y retener consumidores, aun cuando los servicios tradicionales de voz pierden demanda y mientras el estado generalizado de las economías presiona a toda la industria de telecomunicaciones en cuanto el despliegue de inversiones.

Uno de los componentes principales para robustecer las redes es la fibra, el elemento que hace posible la conectividad de éstas y de cara al futuro, fijas o móviles, porque ese insumo permite la construcción de una arquitectura de red capaz de entregar mejores resultados en entornos difíciles, sea por la naturaleza o por la alta demanda creada por los usuarios, expusieron en el foro de Furukawa Summit 2019 realizado en esta ciudad brasileña.

La redes basadas en fibra ofrecen mejor confiabilidad, gran ancho de banda, baja latencia y consumo de energía y aunque su manejo suele ser más especializado en comparación con las redes que viajan sobre cobre, en el mediano plazo éstas reducen costos de operación, ayudan a desarrollar nuevas fuentes de ingresos que el cobre no y también llegan a ser una especie de redes predictivas que indican al operador que quiere el usuario y cuándo.

Debido a esas características, los operadores han elegido la fibra para desarrollar nuevas redes metropolitanas y troncales; conocidas en la industria como las llamadas redes de transporte  ópticas u ONT también por su nombre en inglés, conceptos que a los consumidores poco les interesa comprender, pero que responde a las predicciones de que en 2020 el video significará entre el 79 y 82% del tráfico que viajará sobre las redes de comunicación y que 4,100 millones de seres humanos usarán Internet, en tanto que unos 26,000 millones de aparatos de todo tipo también se conectarán a la red.

“El tráfico crece cada año, en un promedio de 25% por año contra año y el problema está cómo las redes pueden sostener ese crecimiento (…) Para ello se necesita un cambio de actitud y desarrollar nuevas aplicaciones; apostar por redes eficientes que permitan, primero, construir pronto redes de 5G para no quedarse atrasado y después conseguir ingresos en un mercado lleno de competencia”, expuso David Mazzarese, ingeniero especializado en el despliegue de redes de comunicación de nueva generación.

A las redes se les exige más cada día y cuesta creer cuánto más se expandirá el tráfico y hasta donde éstas podrán soportarlo, fue el mensaje de Mazzarese ante los asistentes al foro de Furukawa Electric.

 

Mazzarese se refería después así a las redes que envían información a 400 Gigabits por segundo o 400G, aquellas evolucionadas desde otras anteriores que corren a diez, cuarenta y cien gigabits apenas hace un lustro y otras desde casi una década, porque la alta demanda de capacidad ha obligado a fabricantes y operadores a pensar pronto en redes más potentes y es por eso que algunas de las 400G ya están o empiezan a ser una realidad en el mercado; son redes cuya tecnología de fibra que ya “ha madurado”, dijo. 

Son redes que pueden enrutar y transportar de mejor manera la información y gestionarla en todo su trayecto, en contraste con otras infraestructuras anteriores.

David Mazzarese hablaba en su conferencia con Furukawa sobre routers, transceptores, torres, antenas, ethernet y cables de fibra, entre otros componentes, y de backbone o backhaul para explicar cómo muy pronto, en su conjunto, todos esos equipamientos, más espectro radioeléctrico, permitirán a las redes 5G hacer realidad la descarga de una de película en unos cuántos segundos, por ejemplo.

Las redes a 400G comienzan a madurar por el mercado de telecomunicaciones. En Estados Unidos, el operador Verizon realizó sus primeras experimentaciones en 2017; AT&T, Deutsche Telekom y otras ya lo han hecho también; y en México sus contrapartes no están lejos:

Telefónica informó en noviembre de ese año sus propios primeros despliegues en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, y allí también la misma Furukawa Electric logró recientemente un contrato para surtir de fibra óptica y de otros elementos de red a Izzi Telecom con los que esa cablera puede llegar a 1.6 millones de hogares potenciales y de ellos a 800,000 casas conectadas más allá de la ciudad regia y a través de 8,000 kilómetros de nuevos cables de fibra.

Las 400G ya toman impulso en los despliegues comerciales, dijo Mazzarese y no necesariamente sería obligación para los operadores empezar de cero con ese tipo de redes, pues queda por ver cómo las redes de 100G o de cien gigabits por segundo pueden ser escalables a 400G y en días en que los ingresos de los operadores por servicios tardan en crecer ante la competencia que obliga a ser competitivos, pero en precios al consumidor.

En la última década, las redes ONT a 10G convivieron más con las de cobre, pero debido al crecimiento de la banda ancha, todas esas capacidades han quedado reducidas y la industria comenzó a migrar a 100G y ahora con mayor fuerza a 400G, porque capacidad, velocidad y adecuada gestión de tráfico el objetivo a cumplir para sobrevivir en el sector. “Es una necesidad pensar en 400G, una red madura”.

“La única certeza que tenemos es que la demanda continuará expandiéndose en el futuro y a gran velocidad. Eso debe poner en aviso a los operadores. Las 'tuberías' necesitan una actualización y las redes deben soportar el tráfico cada vez mayor de aplicaciones de video y datos y responder con más capacidad a los accesos residenciales, corporativos y los accesos móviles también”, dijo David Mazzarese en el Furukawa Summit.

“400G aumenta la eficiencia y múltiplex acciones. A medida que vayamos a 5G, vamos a necesitar fibra y el costo-beneficio será mejor cuando eficientemos las infraestructuras (…) Hoy tratamos de ir a 400G y quizá luego a 1 Terabyte”.