Entrevista a Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

Los diálogos bilaterales podrían ser muy útiles para resolver el TLCAN, dice el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo: “Estamos de acuerdo con ellos, de hecho, éstos han sido la tónica en las últimas reuniones ministeriales. Ha habido diálogos México-Estados Unidos, Canadá-Estados Unidos y México-Canadá... son muy útiles, siempre que se mantenga el carácter trinacional del TLCAN”.

La propuesta de una negociación a través de acuerdos bilaterales fue hecha por el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow. Éste fue uno de los temas de la entrevista entre El Economista y el jefe del equipo negociador mexicano. Ildefonso Guajardo reconoce que junio será un mes donde la negociación de alto nivel tiene pocas posibilidades de avanzar, pues “nuestras contrapartes quieren esperar a saber qué pasa con las elecciones en México”, pero seguirán los trabajos técnicos. En la hoja de ruta del secretario Guajardo, a partir de julio se incorporará un representante del ganador de la elección presidencial al equipo negociador. “Podríamos tener un acuerdo este mismo año. Creo que iniciar con un TLCAN resuelto sería lo mejor para el próximo gobierno”, afirma.

Antes de iniciar esta conversación, el funcionario abrió las cortinas de su oficina, en el piso 27 del edificio sede de la Secretaría de Economía en Paseo de la Reforma, desde donde se ve el Ángel de la Independencia. Habla con la seriedad que ameritan las circunstancias. Al final, muestra dos souvenirs que le reglaron, ambos con la imagen del presidente Donald Trump. Una muestra del protagonismo de éste, quien es el epicentro de las reflexiones de Guajardo.

—Larry Kudlow, asesor económico de la Casa Blanca, afirmó que Trump quiere pactar por separado con México y Canadá, ¿qué opina?

La manera en la que yo leo a Kudlow es que quiere tener dos diálogos bilaterales. Sabemos que históricamente el presidente Trump ha dicho que él prefiere acuerdos bilaterales, que regionales, trilaterales o multilaterales. Hemos sido claros que para nosotros la etiqueta NAFTA (TLCAN, en inglés) tiene un alto valor, es una etiqueta apreciada por los inversionistas. Canadá, de alguna manera, se ha posicionado a favor de la trilateralidad del acuerdo.

Cuando lees a Kudlow, él dice que quieren manejar esta negociación con dos frentes bilaterales. Hay muchos temas que están en las agendas bilaterales. Por ejemplo, la discusión laboral en términos de algunos aspectos específicos. La relevancia del tema que le dan los demócratas es muy fuerte y es parte del diálogo México-Estados Unidos. Los temas del sector lácteo, el sistema de administración de Canadá hacen que sea un tema más de la relación Estados Unidos-Canadá.

Hay temas bilaterales que son los que toman buena parte de las discusiones bilaterales entre los tres países. Los temas trilaterales de este acuerdo están ahí, todos definimos una posición en la cláusula de terminación (sunset) y en materia de arbitraje, que evidentemente son parte de una agenda de diálogo de tres.

Estados Unidos está diciendo quiero invertirme más en resolver la agenda con México y en resolver la agenda con Canadá. En este momento, México ha sido muy claro: nos interesa un tratado trilateral.

—¿No lo toma por sorpresa Kudlow?

¿Por qué por sorpresa?, si ha sido una permanente del presidente Trump .

—¿Le ve el lado bueno a la propuesta de Kudlow?

Yo sólo escucho que el mensaje que está mandando Trump es que le quiere invertir muy fuerte en tratar de alinear la posición que tiene con Canadá y con México. Si en un momento determinado, ellos no quieren mantener un diálogo trilateral, pues se va a dar. La preferencia de cómo organizar estas negociaciones de parte de Washington es muy su posición, pero finalmente lo que termine pasando en las mesas es que, dado el vínculo Canadá-México, automáticamente los temas se trilateralizan.

—¿Ésta fue parte de la tónica de las negociaciones del TLCAN en la última etapa de encuentros ministeriales?

Las negociaciones han estado a nivel técnico perfectamente avanzando en el ámbito trilateral y a nivel ministerial dando los espacios en los temas bilaterales, en los temas más complejos y en los temas trilaterales con mucho énfasis en los temas bilaterales. ¿Qué cambiaría? Explicitar un posicionamiento de Estados Unidos de que quiere mantener diálogos por separado con Canadá y México.

Oficialmente, no se han pronunciado en cómo conducir las reuniones ministeriales. Leemos que están mandando una preferencia sobre la organización del diálogo. No leo en las declaraciones de Kudlow que estén marcando un ultimátum en términos de decir que el NAFTA debe ser bilateralizado. Las declaraciones de Kudlow dicen: el presidente manifestó su deseo por trilateralizar el diálogo.

—¿Cómo determinaron las represalias?

Nosotros entramos con todos los bienes en automático, con excepción de dos. En los productos de puerco, que entraron primero con 10% y, en un mes, entrarán con otro 10 por ciento. ¿Por qué? Para dar el espacio a que los productores de embutidos organicen sus fuentes alternativas de oferta, sobre todo, de los países europeos, dado que se requiere un tiempo de adecuación.

Y la otra excepción son los quesos, que van en una primera etapa de 15 a 25%, para que los usuarios de quesos, sobre todo, maduros y algunos frescos, puedan relocalizar sus cadenas de suministro.

Pero, a la vez, estamos dando tiempo a nuestros aliados en Estados Unidos que están involucrados en estos sectores, para que puedan tener una estrategia de movilización, alentando a que las partes nos sentemos a buscar soluciones que no tengan este tipo de distorsiones en la economía.

—¿Tienen previsto retomar las reuniones ministeriales y, si es así, cuándo?

Sin duda, eso se está procesando. No podría yo decirles que estamos tratando para vernos mañana, pero es parte de un diálogo permanente. Nuestros grupos técnicos siguen negociando temas específicos, no complejos.

—¿Cree que no hay fisuras en el equipo negociador mexicano?

No vería por qué. Yo siempre he creído que las negociaciones de esta naturaleza deben hacerse con responsabilidad para el Estado mexicano y que, independientemente de qué equipo negocia con Estados Unidos, ese equipo se llama México.

—¿Van a escuchar al equipo negociador del gobierno entrante?

La responsabilidad del Estado mexicano reside en el presidente de México hasta el 30 de noviembre. Un proceso de transición responsable, en cualquiera de los temas importantes para la nación, implica un proceso de transición con certidumbre, transparencia y de involucramiento.

Quiere decir que se tiene que sentar a la mesa a quien eventualmente tome la estafeta para entender el proceso y la estrategia de negociación.

Eso no quiere decir que relegamos nuestra responsabilidad de la toma de decisiones siendo gobierno, simplemente que sumamos a quien en su momento ejercerá este gobierno a partir del 1 de diciembre próximo. Al sumarlo a la mesa, claramente se le quiere para enriquecer el proceso.

Economía consultó a la IP sobre represalias a EU

México decidió aplicar aranceles de represalia a importaciones originarias de Estados Unidos por alrededor de 3,000 millones de dólares, tratando de tener el menor impacto posible en la economía mexicana, informó Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

“Tomamos la determinación con criterios muy claros: el menor impacto inflacionario posible, la mayor efectividad en la actividad de los intereses asociados y que se puedan encontrar fuentes de sustitución de insumos para evitar el daño en las cadenas”, dijo el funcionario, entrevistado por El Economista.

Guajardo dijo que a diferencia de otros gobiernos que no toman en cuenta a los sectores involucrados, la Secretaría de Economía consideró las opiniones de distintos sectores, entre ellos los productores de embutidos, agroalimentos, acero y aluminio.

“La respuesta es proporcionada, justo al nivel de los daños generados, y adicionalmente proporcionada en cuanto a niveles arancelarios ejecutados. Y claramente está basada en un derecho del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en donde tenemos derecho a la restitución de daños; por otra parte, se inició el caso en la Organización Mundial de Comercio”, comentó.

El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso el 23 de marzo del 2018 aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional, pero dejó abierta la opción de excepciones para México y Canadá.

La exclusión temporal de sus dos vecinos estuvo condicionada a la renegociación (o avance de la misma) de un TLCAN actualizado y beneficioso para la economía estadounidense. Trump dijo que las excepciones permanentes a estos aranceles podrían incluirse en el TLCAN, dependiendo de lo que México y Canadá estén dispuestos a comprometer.

“Ellos lo ven como un mecanismo de presión sobre la negociación del TLCAN, diciendo de alguna manera: ‘Si no quieren los aranceles, lleguemos rápidamente a un acuerdo en el NAFTA y las cuotas desaparecen’”.

“Nosotros siempre hemos dicho que estamos tratando estos temas en rutas paralelas. En el momento en que se decide la suspensión, nosotros tenemos que perfilar las soluciones”, dijo Guajardo.

Estados Unidos aplicó los aranceles sobre el acero y aluminio importados de México y Canadá a partir de este viernes, al no registrarse avances en las negociaciones del TLCAN en peticiones estadounidenses como la cláusula del sunset, con la cual se terminaría automáticamente el acuerdo comercial cada quinquenio, a menos que los tres países acordaran antes renovarlo y cambios en los mecanismos de resolución de controversias.

Estados Unidos ha pedido adicionalmente aumentar el valor general de envío, llamado de minimis; restringir las compras gubernamentales de su país a importaciones desde México y Canadá, y quitar cupos de textiles otorgados a sus dos vecinos.

Guajardo confió en que se puede llegar a “una pista de aterrizaje” en las negociaciones sobre reglas de contenido regional en el sector automotriz y dijo que no habrá mesas de negociación separadas para tratar la actualización del TLCAN, por una parte, y los aranceles al acero y el aluminio y las represalias, por otra parte, dado que son los mismos equipos negociadores.

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