Cientos de camiones de carga mexicanos cruzan la frontera a diario a través de Nogales, en ocasiones más de una vez.

Ante ello, los reguladores de la calidad del aire tropiezan con barreras legales en la frontera.

Los organismos estatales y federales no pueden forzar a los vehículos fabricados y comprados en México a cumplir con las normas de Estados Unidos en lo que se refiere a las emisiones, por más que los camiones ingresen a Estados Unidos.

El Departamento de Calidad Ambiental de Arizona de Estados Unidos ensaya otra fórmula, ofreciendo a los dueños de camiones mexicanos remplazar los silenciadores con nuevos convertidores catalíticos que reducen las nocivas emisiones de diesel hasta 30 por ciento.

Empleando fondos federales, el organismo estatal de Arizona instaló nuevos convertidores en 55 camiones el año pasado y modificará una cantidad similar para mediados de año.