El secretario de Comercio, Wilbur Ross, inició una investigación para indagar si las importaciones de automóviles, camionetas, autopartes y camiones livianos representan una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, lo que podría concluir en la fijación de aranceles globales a esos productos.

La determinación fue tomada luego de que el presidente Donald Trump conversó con Ross y le instruyó considerar esta vía.

Aunque aún se requieren los resultados de dicha indagación, el gobierno de Estados Unidos consideraría como una alternativa imponer aranceles de hasta 25% a la importación de automóviles, a la vez que pretendería presionar a México en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), reportó este miércoles el diario The Washington Post.

La administración Trump evalúa esa propuesta, invocando la Ley de Seguridad Nacional que utilizó para aplicar gravámenes sobre el acero y el aluminio desde marzo.

“La amenaza de imponer un impuesto a las importaciones de autos fue vista como un intento para presionar a funcionarios mexicanos a fin de aceptar las demandas de Estados Unidos para que un mayor porcentaje de contenido de autos sea estadounidense”, agregó el diario.

En 2017, Estados Unidos importó automóviles por un valor de 180,000 millones de dólares, con Canadá como su mayor proveedor (43,795 millones), seguido por Japón (40,696 millones) y México (30,577 millones).

México, Estados Unidos y Canadá se encuentran en la recta final de las negociaciones para actualizar el TLCAN, cuyo asunto de mayor interés, reiterado por Trump, es tratar de reducir el déficit comercial de su país en la industria automotriz a través de las reglas de origen.

El Departamento de Comercio especificó que la investigación “determinará si las importaciones de automóviles, incluidos vehículos utilitarios deportivos (SUV), camionetas, camiones livianos y piezas de automóviles en los Estados Unidos amenazan con perjudicar la seguridad nacional como se define en la Sección 232”.

Ahora, argumentó, los fabricantes de vehículos de propiedad estadounidense en Estados Unidos representan sólo 20% de la investigación y desarrollo global en el sector del automóvil, y los fabricantes de piezas de automóviles estadounidenses representan sólo 7% en esa industria.

Según Ross, “hay evidencia que sugiere que, durante décadas, las importaciones han erosionado nuestra industria automotriz nacional. El Departamento de Comercio llevará a cabo una investigación exhaustiva, justa y transparente sobre si tales importaciones están debilitando nuestra economía interna y pueden perjudicar la seguridad nacional”. Previamente, cuando se le preguntó sobre el TLCAN y los fabricantes de automóviles antes de partir de la Casa Blanca a Nueva York, Trump dijo a periodistas que las negociaciones comerciales habían sido difíciles, pero que los trabajadores del sector de Estados Unidos estarían felices.

“El TLCAN es muy difícil. México ha sido muy difícil de tratar. Canadá ha sido muy difícil de tratar. Se han estado aprovechando de Estados Unidos durante mucho tiempo. No estoy satisfecho con sus solicitudes. Pero, les digo, al final ganamos. Vamos a ganar y vamos a ganar mucho”, respondió.

Luego dijo que México y Canadá eran “mimados” y que lo que habían pedido no era justo. “Pero les diré que nuestros trabajadores automovilísticos estarán extremadamente felices”.

Trump ha hecho de la renegociación del TLCAN una prioridad inicial prominente de su gobierno. Lo ha considerado como el “peor acuerdo comercial” y ha declarado que puede tratar de retirar a Estados Unidos del mismo.

“Las industrias básicas como los automóviles y las piezas de automóviles son fundamentales para nuestra fortaleza como nación”, dijo Trump.

Expertos citados por The Washington Post consideraron risible que la Casa Blanca pretenda utilizar un argumento de seguridad nacional para justificar un arancel a las importaciones automotrices.

“No tenemos escasez, nuestras compañías no están en problemas y hay muchas fuentes alternativas por parte de abastecedores confiables”, dijo el exfuncionario comercial de la administración Clinton, William Reinsch.

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