El sistema de televisión de paga e Internet satelital DirecTV de AT&T puso fin a 26 años de labores en Venezuela este martes 19 de mayo de 2020, luego de estar próxima a la asfixia por las políticas regulatorias del gobierno bolivariano de Nicolás Maduro y por las sanciones económicas de la administración del presidente Donald Trump que ya venían complicando la operación diaria de la compañía en el país sudamericano desde 2019.

Por un lado, las sanciones establecidas por Washington prohíben a empresas de los Estados Unidos realizar negocios con organismos del gobierno venezolano y con otras entidades sancionadas.

La Oficina de Control de Bienes Extranjeros de los Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en  inglés) ya había sancionado a la petrolera estatal venezolana PDVSA y a Globovisión Tele C.A. en 2019.

Por estos motivos, la filial latinoamericana de AT&T tenía prohibida la transmisión de los canales de televisión Globovisión y PDVSA-TV, señales utilizadas frecuentemente por el régimen chavista para divulgar su ideología política. Además, DirecTV era presionada por Washington para reincorporar varios canales de televisión como CNN en Español, retirados de su paquete de canales desde el año 2017 también por las presiones del regulador Conatel.

Por otra parte, la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión de Venezuela impone a las compañías de televisión restringida a retransmitir las señales nacionales de televisión y por ser un canal considerado con alcance nacional, DirecTV estaba imposibilitado a sacar de su oferta programática a Globovisión.

El gobierno de Nicolás Maduro además había establecido que DirecTV debería retransmitir esos canales como parte de las obligaciones para mantener la concesión para prestar servicios de televisión de paga, telefonía e Internet inalámbrico fijo en esa nación.

Esta situación de quedar bien con Dios o con el Diablo obligó al corporativo de DirecTV en Texas a concluir de manera inmediata las operaciones de la empresa en Venezuela y en la que no fueron invitados los ejecutivos venezolanos a las discusiones que terminarán por trastocar a todo el sector de telecomunicaciones venezolano.

“Debido a que es imposible que la unidad de DirecTV de AT&T cumpla con los requisitos legales de ambos países, AT&T se vio obligada a cerrar sus operaciones de TV paga en Venezuela, una decisión que tomó el equipo de liderazgo de la compañía en los Estados Unidos sin ninguna participación o conocimiento previo de DirecTV Venezuela”, informó AT&T a sus inversionistas.

De esta manera, DirecTV desconecta del servicio de televisión de paga a 1.4 millones de hogares venezolanos, de acuerdo con datos de la opaca y desactualizada Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel).

Analistas estiman que serían hasta 2.1 millones, los hogares con suscripción que serían afectados por la determinación de DirecTV; en total, unos 7 millones de venezolanos.

Se desconoce todavía el devenir para una banda de espectro en los 2.5 Gigahercios que DirecTV de AT&T compró en el año 2014 para ofrecer un servicio nacional de Internet inalámbrico fijo, luego de invertir un aproximado de 200 millones de dólares de ese año por un bloque de 20 MHz de ancho de banda para vender un producto con calidad 4G a partir de 2019 y 2021.

La empresa ha comunicado a sus usuarios que iniciará un proceso de reembolso, entre los que se halla la posibilidad de que se permita a los clientes a mirar por Facebook la plataforma de video de la compañía.

DirecTV tenía aproximadamente entre el 44 y 45% del mercado de televisión por suscripción en Venezuela y sus competidores Cantv, Inter, NetUno y otras marcas de menor dimensión intentarán comprar esos activos o buscar de otra manera  llegar a hasta donde operaba DirecTV con su cobertura, el factor que la hizo crecer allí.

Pero la apuesta de inversiones en Venezuela es complicada, dado que DirecTV, aun siendo el primer jugador del sector, reportó apenas 6 millones de dólares a su matriz en Estados Unidos durante el primer trimestre de 2020 y un Ebitda de 2 millones de dólares.