El país se encuentra en la ruta pero avanza lento en la destrucción de los bifenilos policlorados, compuestos existentes, principalmente, en transformadores de energía eléctrica y equipos similares, y que causan daños irreversibles a la salud en el hígado y la sangre.

México ratificó en el 2002 el Convenio de Estocolmo, acuerdo por el que se comprometió a desaparecer antes del año 2028 a los artefactos que contengan los bifenilos policlorados.

Guillermo Roman Moguel, director en la Semarnat, sostuvo que México ha eliminado entre el 2009 y 2014, 932 toneladas de bifenilos policlorados, de 33,000 toneladas que se estima existen en equipos con uso actual en zonas poblacionales, instituciones educativas y empresas del sector privado y público.

En su participación en la entrega de 47 reconocimientos a las instituciones y empresas que han migrado sus transformadores a equipos libres de bifenilos, Roman Moguel comentó que para cumplir con el mandato de la Convención de Estocolmo, México deberá avanzar con alrededor de 2,000 toneladas de estos compuestos por año.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha promovido el proyecto "Manejo y destrucción ambientalmente adecuado de bifenilos policlorados en México", acción con la que ha logrado el cofinanciamiento de 504 toneladas de bifenilos.

También ha gestionado los recursos para destruir adecuadamente otras 429 toneladas de bifenilos policlorados o BPCs, como se les conoce a estas sustancias en el sector químico.

"Este proyecto ha hecho ver que falta por destruir más toneladas de bifenilos y que debemos encontrar la manera de avanzar con la destrucción", expuso en conferencia Guillermo Roman Moguel.

Según el PNUD, el 59% de los bifenilos destruidos a través del proyecto se encontraban inmediatamente junto a poblaciones, cerca de sitios sensibles como instituciones de salud y educativas.

El PNUD aportó alrededor de 20.2 millones de pesos para la financiación de la destrucción de los equipos que contenían BPCs.

erp