La nueva administración del presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND), cuyo objetivo es “impulsar una reingeniería para reorientar los recursos hacia programas integrales dirigidos a la población más desfavorecida”. Ahora bien, en este documento de 65 páginas, en el segundo apartado sobre política social aparece el término de desarrollo sostenible, en el que más que un plan de acción del gobierno para que el país alcance la sostenibilidad, aparece esbozada sólo una definición.

El doctor Miguel Ángel Santinelli Ramos, director de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, expresó que al PND le falta una técnica más especializada en la presentación de los temas, por ejemplo, en específico, para la parte de desarrollo sostenible se refieren a éste en 37 y el contenido es sólo una definición de 182 palabras; es decir, es muy pequeña para todo lo que implica el desarrollo sostenible. Santinelli afirma que en el Artículo 25 constitucional se establece que el desarrollo nacional deberá ser sostenible, por lo que desde la Constitución hay un mandato, el cual no se ve reflejado en el PND actual. Por ejemplo, la definición se basa en “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras”. Santinelli indica que esta definición es de 1987, cuando se acuñó el término de desarrollo sostenible en el documento “Nuestro futuro común. Informe Brundtland” y es la definición académica básica. “Luego, nos habla de la triple línea de fondo o triple línea base, donde tendremos que considerar la parte ambiental, económica y social, éste es el enfoque del desarrollo sostenible y de la responsabilidad social, definida por John Elkington. Posteriormente, refiere que el gobierno estará comprometido en darle seguimiento a las acciones del quehacer gubernamental y comienza a enumerar los programas sociales: i) el Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores; ii) Programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad; iii) Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez; iv) Jóvenes Construyendo el Futuro; v) Jóvenes Escribiendo el Futuro; vi) Sembrando Vida; vii) Programa Nacional de Reconstrucción; viii) Desarrollo Urbano y Vivienda, y ix) Tandas para el Bienestar. No obstante, sólo en el sexto programa es donde aparece la dimensión ambiental, los demás están cargados a la dimensión social”.

Asimismo, en opinión del doctor Santinelli, “hubiera sido muy interesante que todos los programas y acciones que el gobierno iniciara, desde el punto de vista de la sostenibilidad, tuvieran un equilibrio entre la dimensión ecológica, social y ambiental. Un aspecto muy importante para el desarrollo sostenible son los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ods), que se publicaron en el 2015, los cuales son una continuidad de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Me parece que estos lineamientos pudieran haberse alineado a estos objetivos de desarrollo sostenible como una guía global internacional de hacia dónde los gobiernos de diferentes países están enfocando sus esfuerzos para cubrir esas áreas de oportunidad y poder avanzar de manera sistemática y contundente con metas e indicadores hacia lo que hemos decidido como humanidad llamarle sostenibilidad”.

Retos en la relación entre ip, sociedad civil y gobierno

Santinelli Ramos considera que para la relación entre sociedad civil, gobierno y empresas existe un reto muy grande, “porque el mismo PND es un documento rector para las acciones de sustentabilidad desde la dimensión gubernamental, donde participan las organizaciones y las empresas, y al ser éste tan general y estar tan cargado a la dimensión social, me parece que la dimensión ambiental tendremos que ver cómo generarla, pero sería mucho mejor que ya hubiera estado plasmada en el PND y que fuera una referencia para todos. Ahora, cada quien tendrá que entender qué es la sostenibilidad, y éste es un gran reto, desde la dimensión ambiental y cómo nos podemos insertar porque podríamos haber hablado de biodiversidad, podíamos haber hablado también de los impactos ambientales, de los procesos productivos tanto industriales como agropecuarios, del cambio climático, que es un reto innegable hoy en día para la comunidad internacional”. No obstante, Santinelli reconoce que la administración haya establecido una oficina en Presidencia responsable del cumplimiento de los ODS.

Importancia de la academia

Por otro lado, Santinelli Ramos considera que “la academia es muy importante porque nos permite visualizar cuáles son las problemáticas ambientales y da indicadores para avanzar en estos problemas ambientales, sociales, económicos que tienen que ver con el desarrollo sostenible. También nos permite enfocarnos en ese conocimiento, técnica y experiencia profesional del abordaje de los problemas para alcanzar la sustentabilidad o las estrategias y soluciones”. Para abordar y entender el desarrollo sostenible es necesario un marco de conocimiento previo; “es decir, si yo no conozco que hay cambio climático o cómo funciona, es muy difícil que yo pueda tener acciones para adaptarme, mitigar o reducir la vulnerabilidad del cambio climático, lo mismo con todos los problemas ambientales que tenemos hoy en día. Si yo no tengo estos datos, pues no estará dentro de mi campo de visión; por lo tanto, no podrá estar dentro de mi campo de acción”.

Finalmente, Santinelli Ramos menciona que “es responsabilidad de todos, de todos los países, de los gobiernos, del sector productivo y de las empresas avanzar hacia la sustentabilidad, por lo que es fundamental tener esa guía, eje rector y lineamientos que se construyen en la academia a través de la formación, pero sobre todo de la investigación para alcanzar el desarrollo sostenible”.

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