Dicen que de la vista nace el amor. Los humanos somos seres visuales que nos sentimos atraídos por colores vibrantes e imágenes nítidas que nos transmitan un crisol de emociones. Basta recorrer los pasillos de electrónica de las tiendas para quedar cautivados por los videos que se proyectan en los televisores de última generación, y querer llevarlos a casa. 

En los años recientes, los consumidores han adquirido televisores con una resolución de pantalla de 4K, y se han habituado a ver programas, películas y videos con una alta calidad de imagen, aun cuando quedan visibles algunos pixeles. Pero la llegada de las pantallas con una resolución de 8K podría volver aún más nítido el contenido que vemos. 

Si bien 8K es un formato que comienza a ganar ímpetu, podría alcanzar niveles de venta importantes en todo el mundo, al ser un mercado que se prevé generará alrededor de USD$3,300 millones en ingresos globales en 2021, según el estudio TMT Predictions de Deloitte, en su edición 2021.

El atractivo de 8K es, evidentemente, su resolución: 7,680 líneas horizontales por 4,320 verticales en una pantalla con relación de aspecto de 16:9, lo que equivale a casi 33 millones de pixeles. Para dimensionar el avance sobre la generación anterior, 4K ofrece 8.3 millones de pixeles. 

Con este avance en resolución, podría pensarse que la gente se está apresurando para comprar los televisores 8K, y así ver su contenido favorito con una calidad superior. Sin embargo, para que eso suceda, aún hay temas que deben resolverse antes de que se vuelvan mainstream:

El primero de ellos es el contenido. Si usted desea hacerse de un televisor 8K, lo que quiere es que le sea útil para su entretenimiento. Se calcula que del contenido de video que se produzca a lo largo del año, menos un 0.1% será en 8K. De igual forma, 8K será una proporción bastante menor del contenido de video total, incluyendo programas de televisión, películas, videojuegos, y el generado por los propios usuarios. 

El segundo se refleja directamente en los bolsillos de los consumidores: el precio. Es probable que los televisores 8K de gama alta lleguen a costar decenas de miles de dólares; para los modelos más estándar, el precio inicial podría estar alrededor de los USD$1,500 para finales de 2021.

En tanto, la comparación entre un formato y otro puede no ser tan evidente.  Y es que, en pruebas realizadas, a los consumidores no les fue tan sencillo distinguir entre el video de 8K y el de 4K. 

La buena noticia es que se están encontrando soluciones para sortear estos obstáculos. 

En lo que se refiere a la falta de contenido nativo 8K, el upscaling está siendo una alternativa. Este método consiste en que un televisor analiza cada fotograma y utiliza la inteligencia artificial para identificar los diferentes objetos contenidos, como un paisaje o un edificio, para convertir cada uno de ellos de resolución 4K a uno de 8K, restaurando los contornos, reparando los artefactos de compresión y coloreando cada pixel con la máxima protección posible. 

En cuanto al precio de los televisores 8K, se espera que éste se vaya reduciendo gradualmente. En 2017, su costo era superior a los USD$8,000; en 2018, se redujo a USD$5,500. En este año, podría reducirse a USD$1,500 para un modelo de nivel de entrada, mientras que el precio promedio del resto será de USD$3,300. A medida que aumente la demanda de televisores 8K, es probable que crezca la oferta, lo que hará que su precio baje aún más.

Ahora bien, distinguir entre un contenido de 4K y otro de 8K depende de la percepción de cada televidente, así como del género del contenido. Por ejemplo, los documentales sobre la naturaleza parecen beneficiarse más de 8K tal vez por la mayor variedad de colores naturales disponibles con el estándar. Sin embargo, en el largo plazo, quizá lo más importante es que los propietarios de televisores 8K estén conscientes de que su pantalla plana es capaz de mostrar imágenes en este formato.

Un factor que añadirá valor a los televisores 8K es el aprovechamiento que harán de las redes móviles 5G, pues abrirá la puerta a que estos aparatos reciban contenido de alta resolución a través de redes inalámbricas súper veloces. Asimismo, ayudará a hacer más sencillas las grandes descargas (hasta 100 veces más rápidas), lo que  significaría juegos y aplicaciones más grandes, con mejores gráficos y más funciones.

Como con otros formatos, los compradores se sentirán atraídos a los televisores 8K por razones emocionales y racionales, además de percibirlos como una opción para el futuro del video. Ofrecen, por supuesto, la posibilidad de ver su contenido favorito con la mejor calidad posible en términos densidad de pixeles, gama de colores, brillo de pantalla y sonido.

Entonces, el mercado de la TV 8K es prometedor: la TV se ha convertido en un elemento básico en el cotidiano de los consumidores, quienes ahora prefieren que esté en el centro de una habitación con la mayor resolución y colores posibles, tal como si caminaran a través de los anaqueles de una tienda. La TV 8K, junto con su contenido, se encuentran progresivamente mejor posicionados para invadir el mercado en 2021 y más allá.

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