En México es difícil ser un paciente informado en torno a la calidad en hospitales. A la industria hospitalaria en México le ha faltado ser transparente para que sus usuarios sepan qué tan bien o tan mal están sus servicios médicos. Desde ese punto podría decirse que el sector hospitalario ha operado en un terreno sin ley.

No existe información clara o clasificaciones objetivas sobre la calidad de atención médica que ofrecen los hospitales ni públicos ni privados. Pero en esta ocasión centrémonos en la atención privada. Los indicadores verdaderamente importantes son absolutamente desconocidos para quien llega a un establecimiento médico a atenderse sus malestares.

En un mercado tan fundamental como es el de la atención en salud los usuarios deberían conocer por ejemplo aspectos vitales como el nivel de infecciones de los pacientes hospitalizasos o el índice de mortalidad de cada hospital o la proporción de pacientes que reingresan después de haber sido dados de alta. Los especialistgas que conocen el sector comentan que no todos los hospitales deben compararse con el mismo rasero porque por ejemplo los indicadores de mortalidad y reingresos son distintos en función de cada especialidad médica o en función del procedimiento. Por ejemplo los nosocomios oncológicos o materno infantiles registran mayor mortalidad que otros hospitales que hacen intervenciones menos complejas.

Pero justamente hay un desconocimiento absoluto en México de ese tipo de aspectos sobre el espacio de juego en que funciona el sector hospitalario. Se requiere información de los hospitales que permita a los pacientes comparar para poder decidir en qué establecimiento hacerse su intervención médica.

Si existen por ejemplo clasificaciones que nos permiten comparar los servicios bancarios con sus comisiones y tasas de interés, o los de universidades que dan elementos para saber dónde estudiar la carrera o rankings de las comisiones que cobran las Afores para saber elegir en dónde poner nuestros ahorros para el retiro o de niveles de contaminación en los automóviles, ¿por qué no contamos con información tan crucial como la calidad de atención médica para elegir el hospital donde hacernos una cirugía?

Ante esa carencia, el recurso que le queda al usuario mexicano es el precio y en base a nuestra capacidad de pago es que hoy se toman las decisiones en el sector hospitalario. Es un serio problema que tiene muchos años pendiente de resolverse.

En principio hace falta un cambio de actitud entre los directivos de hospitales. Porque hasta ahora su aspiración de mejoramiento siempre va en torno al aspecto médico, y ello está muy bien. Pero así como ven a hospitales de otros países, principalmente de Estados Unidos, como referencia en calidad de atención y excelencia, también deberían de verlos como referentes en transparencia e información a pacientes.

En México la calidad del servicio en hospitales no se conoce ni aún después de realizada la intervención, y en muchas ocasiones no hay tiempo para informarse con calma cuando se trata de emergencias; no hay, por tanto, incentivos para la eficiencia de parte del proveedor.

La situación tiene que cambiar y debe ir rumbo a ser útiles para el usuario final con información confiable y objetiva sobre la operación de los hospitales mexicanos.

Hay esfuerzos que están surgiendo para impulsar una mayor transparencia en el sector de hospitales privados en el país, y en este espacio trataremos de abordar en cuatro entregas sobre lo que existe en materia de clasificaciones hospitalarias.

Por lo pronto un breve resumen de lo que sí hay. Existen 4 rankings hospitalarios que clasifican de una u otra manera a los hospitales privados de México, y son los siguientes:

  1. Existe el ranking de hospitales que emite anualmente la revista América Economía, con sede en Chile, desde su llamado Cluster Salud. Evalúa hospitales de América Latina, en su última edición incluyó a poco más de 60 hospitales y dentro de ellos incluyó a 5 hospitales de México.
  2. Otro ranking hospitalario es el de la revista Newsweek, con sede en Nueva York, que cubre 28 países, y este año incluyó por primera vez a México.
  3. Otro es uno llamado Hospi-Rank que tiene cobertura internacional y en su edición de este año incluyó a 10 hospitales mexicanos. Es editado por la empresa Global Health Intelligence; en este caso claramente es más bien una herramienta para la industria de dispositivos médicos pues la clasificación de los establecimientos es en base al número de equipos conque cuentan.
  4. Por último, pero el más importante para México es el primer ranking de hospitales privados del país cuya primera edición salió en enero de este año y en noviembre próximo emitirá su segunda edición. Esta clasificación es la más reciente y la primera dedicada exclusivamente a los hospitales de México. Es realizada a través de la consultora especializada Blutitude junto con la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) en coordinación con Grupo Expansión.

La intención de este espacio es deshilvanar y tratar de entender cada uno de dichos rankings, lo que ofrecen y significan para el sector y en particular en qué grado su existencia aporta al usuario final de servicios médicos y público en general. Esta es la primera entrega y cada viernes se publicará sobre cada uno de los cuatro rankings mencionados.