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Opinión

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La fiebre de inversión en centros de datos para IA

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Gerardo Flores Ramírez | Ímpetu Económico

Gerardo Flores Ramírez

El inicio de 2026 es un momento propicio para referirnos a los desafíos que se presentarán en el panorama económico, de México y a nivel global. De manera particular, me referiré a las inquietudes que ya se empiezan a observar entre algunos analistas con relación al frenesí que se observa, sobre todo en Estados Unidos en materia de inversión en infraestructura para hacer frente al vertiginoso crecimiento del uso de la Inteligencia Artificial, de manera concreta me refiero a los comúnmente llamados Data Centers, o centros de datos, para usar el término correcto en español.

Hasta 2025, los planes de inversión de las grandes tecnológicas como Meta, Google, Amazon u Oracle, se financiaban con el flujo de efectivo que generaban las operaciones. Los resultados trimestre a trimestre de estas grandes empresas muestran de manera sistemática una envidiable salud financiera, con niveles de endeudamiento prácticamente nulos, entre otras razones, porque hasta ahora no habían tenido que realizar grandes inversiones en infraestructura, pues el liderazgo de todas ellas se basaba en la inversión destinada a investigación y desarrollo y mercadotecnia. Pero ahora, todas ellas, y los nuevos jugadores como OpenAI, requieren de enormes capacidades de procesamiento y almacenamiento de datos, por lo que han empezado a destinar cuantiosos recursos a ese tipo de infraestructura.

Por ello, durante el segundo semestre de 2025 se observó la llegada de nuevos actores a los mercados de emisión de bonos. Entre septiembre y diciembre del año pasado, se registraron emisiones de Meta, por 30,000 millones de dólares; de Alphabet (Google), por 25,000 millones de dólares; de Oracle, por 18,000 millones de dólares; y de Amazon, por 15,000 millones de dólares. Es decir, en solo cuatro meses, estas cuatro grandes empresas emitieron deuda por un monto total de 88,000 millones de dólares.

No es un monto que por sí mismo preocupe, por supuesto, sobre todo porque está muy lejos de generar indicadores de apalancamiento que pudieran preocupar a los inversionistas, y por lo mismo, no ha habido afectación en lo general a las valuaciones de esos corporativos. Sin embargo, preocupa que con el paso del tiempo en un futuro no muy lejano, el constante avance tecnológico resulte en que los procesadores instalados en los dispositivos móviles mejoren exponencialmente su capacidad y que entonces la enorme escala de inversión en instalaciones y equipo de cómputo y en la energía que se requiere para mantener controlada la temperatura de los cientos o miles de equipos instalados en los cientos de centros de datos que hoy se están construyendo o habilitando en EUA, ya no se requiera en la escala que se pensaba.

Es probable que eso lo sepamos, por ejemplo, hacia el 2030. Son episodios que ya se han presentado en la historia industrial mundial, donde el cambio tecnológico alteró por completo lo que se esperaba que ocurriera. En el caso de la infraestructura que hoy se despliega para el boom de la Inteligencia Artificial no debe descartarse a priori, sobre todo porque los choques financieros pueden ser de enormes proporciones.

Se estima que tan solo entre 2025 y 2028 se invertirán alrededor de 3 trillones de dólares, en la escala numérica utilizada en EUA. De esos, alrededor de 450,000 millones de dólares serán obtenidos por las grandes tecnológicas vía emisión de bonos.

Por cierto, estas cuantiosas inversiones, que en gran parte ocurren en EUA, permitirán que esa economía siga ampliando la brecha en materia de productividad frente al resto de las economías. Por ejemplo, mientras que entre 2019 y 2024, el índice de la productividad laboral en los EUA se incrementó en 10 puntos porcentuales, en Europa permaneció prácticamente sin movimiento, pero en México se redujo en 3.5 puntos porcentuales.

Esto hay que agregarlo a lo que comenté la semana pasada, que la brecha en la acumulación de crecimiento del PIB de los EUA se había incrementado frente a México durante los siete años de régimen 4T. Habría que conocer con mayor detalle cuánto se está invirtiendo en México en materia de infraestructura de centros de datos, para darnos una idea hacia dónde vamos.

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¿En verdad quiere regular la presidenta los derechos de las audiencias de medios que no requieren concesión del Estado? ¿Con fundamento en qué marco legal?

*El autor es economista.

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